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Hola. Soy Elena, la escritora del blog. Vereis, a parte de la profunda inspiración que me brinda mi mente, no hay nada que más me inspire y me dé ideas que vuestros comentarios y vuestras críticas constructivas.
Así que, de lector a lector, ya sabéis. Estoy encantada de que sigáis mi historia, pero os pediría que, al leer mi blog, dejáseis un breve comentario con vuestras opiniones e ideas.
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sábado, 4 de enero de 2014

Capítulo 8: Que comiencen los 74º Juegos del Hambre.

Esperé a que me trajeran el traje para los juegos. Consta de unos pantalones color caqui,una camiseta de algodón negra, una chaqueta negra semejante a la de nuestro uniforme de entrenamiento, y unas botas de montaña. Tenía media hora para prepararme, y dirigirme hacia la nave que nos conducirá a la arena.
Mientras que me vestía, no pude evitar pensar en Blake. ¿Cómo estará?
Me abroché las botas, me puse la medalla, y me dispuse a recoger mis cosas. No va en mi personalidad ser desordenada, y que otros lo hagan por mí.
Entré al baño, y dispuse a recogerme el pelo. Opté por una cómoda trenza, recorriendo diagonalmente mi cabeza.
Respiré hondo. A partir de este momento, nada sería igual. O mato, o me matan. Por lo que en mi conciencia cargarán numerosas muertes el resto de mi vida.
Al salir, no pude evitar mirar hacia atrás. Recorrí el comedor,y me asomé a la habitación de Blake. Pero no estaba. 
No le di importancia, y me dirigí a la base, donde esperábamos todos a montar en la nave. Al entrar a la base, vi a Blake, y me dirigí hacia él. Cuando él me vio, corrió hacia mí, y me dio un abrazo similar al del edificio de justicia.
-¿Estás bien,Kira?
-Si. Estoy bien. ¿Preparado?
-Preparado. Por cierto,la trenza te queda genial.
-Eres increíble. Hasta en el peor momento sabes sacarme una sonrisa.
Tuvimos que esperar unos diez minutos para subir a la nave. Mientras, estuvimos mirándonos. Sólo eso. Tan solo mirarnos nos basta para decirnos lo que pensamos. Una vez que subimos a la nave, nos colocaron  por orden de distrito, y nos sujetaron a los asientos. A continuación, empezaron a inyectarnos algo con una especie de pistolas.
April se extrañó, y preguntó qué era eso. Eran rastreadores, para tenernos controlados en la arena. Una vez que nos lo inyectaron a todos, la nave comenzó a despegar.
-En quince minutos estarán en la arena.
Esos quince minutos se me hicieron los más cortos de toda mi vida. En todo momento, Blake me agarró la mano fuertemente, y no me la soltó.
April estaba visiblemente triste, y yo le dirigí una sonrisa. Ella me la devolvió.
De repente, un movimiento brusco nos sobresaltó a todos. Habíamos llegado a la arena.
Unos agentes de la paz nos separaron a todos.Dos me apartaron de Blake, y no pude evitar entristecerme.
-Kira, tranquila, todo saldrá bien.Ahora nos vemos. Te quiero.
-Yo también te quiero, Blake.
Me condujeron a una sala, en la que había una especie de conducto que conducía a la arena. Llevaba unos tres minutos allí, cuando llegó Haymitch. En cuanto entró, me levanté y le dí un gran abrazo. 
 - Kira, vas a salir de esta. 
- Pero Haymitch, no quiero separarme de Blake. No quiero que le pase nada.
 - Pues haz que no se tenga que arriesgar por ti. Estate atenta a todo. No cojas el arco, ya que está al lado de los profesionales. Es un suicidio. Coge lo primero que veas y escápate. 
- Lo haré. Voy a volver. Por Sarah. 
- Exacto. Voy a ver a Blake. 
- Dile que le quiero, y que pronto estaremos juntos. 
-Lo haré. Mucha suerte. 
 Haymitch se fue, y me quedé sola esperando el comienzo de los juegos.
Cerré los ojos, y me puse a pensar en mi familia. Sarah, mi madre... y en Bianca, el pequeño Kyle... Estos días tendrán que observar la peor obra de todas: la muerte de sus seres queridos. Una persona irrumpió mis pensamientos: una extraña persona que al principio no me había causado mucha simpatía, pero que se había quedado en mi corazón: Erin.
-Kira, ¡Todavía estás aquí!
-Si...
-Venía para desearte suerte, aunque no la necesites. Vas a ganar.
Nos dimos un abrazo. Seguro que no la volvía a ver, ya que no iba a permitir que Blake diese su vida por mí.
Pero este abrazo duró poco, ya que una voz anunció por un megáfono que debíamos ir entrando en la cápsula.
-Hasta siempre, Noah.
-Hasta luego, Kira.
El elevador comenzó a subir, y en unos seis segundos, estaba en la arena.
Era un territorio enorme, formado por una gran llanura. Todos estábamos dispuestos en un gran círculo. En el centro, había una mochila con armas para cada tributo,pero el arco estaba hacia el lado de los profesionales. Intenté buscar a Blake con la mirada, y lo localicé, pero en el lado opuesto de la arena. Él estaba cerca del arco. Miré a mis alrededores, localizando los cuchillos arrojadizos. Eso era lo más práctico, así que decidí ir a por ellos. Dos tributos más allá, estaba April. Ella me saludó, y yo la saludé a ella.
Tributos, en breves minutos darán comienzo los 74º Juegos del Hambre. He aquí las normas:
Los tributos no saldrán de su puesto hasta que suene la señal, ya que serán eliminados.
No se permite canibalismo, ni alterar el cuerpo de la víctima una vez suene el cañonazo.
El vencedor o vencedora de los juegos será aquel que permanezca con vida una vez que los demás tributos sean eliminados.
Y...Que la suerte esté siempre de vuestro lado.
Y sonó la señal. Corrí rápidamente hacia los cuchillos arrojadizos. Una vez que los conseguí, el tributo del distrito 4, Creig, me empujó dispuesto a matarme. Pero cogí uno de los cuchillos, y se lo clavé en el pecho. Él portaba un cuchillo normal, así que me hice con él y con su mochila, y corrí rápidamente hacia el bosque. Mientras que me adentraba más y más, no dejaba de escuchar cañonazos. Cada uno lo sentía en lo más profundo de mi corazón, ya que, no paraba de pensar en que uno de los fallecidos fuese Blake.
No sabía que hacer, ni donde ir. Tenía miedo de que un tributo me atacara, así que opté por trepar a un árbol y ver allí arriba el contenido de las mochilas.
No me costó mucho, ya que los duros entrenamientos habían hecho que me volviese mas fuerte,así que tardé poco en subir. Me quedé muy arriba, en una fuerte rama, que me sujetara y protegiera bien. Una vez allí, me senté, y abrí la mochila. En la primera, había  un saco de dormir, un pequeño estuche de cecina, una caja de cerillas, y una cantimplora.
En la segunda, había un bote de iodo, dos cantimploras, tres barritas energéticas, y unas gafas de visión nocturna.
Como las mochilas eran grandes, metí todo en una, y aún sobraba un poco de espacio. Así, me quedé en guardia el resto del día, sin moverme del árbol,para que no me viesen los demás tributos. En todo momento, estuve despierta, ya que los ruidos del bosque no me dejaban dormir.
Pero a media noche,proyectaron en el cielo las imágenes de los tributos caídos. Cuando empezaron, sujeté la medalla que me dio Blake.
-Cariño, que no te haya pasado nada...Vive...
Proyectaron todas las imágenes, y Blake no estaba entre ellas. No pude evitar ponerme a llorar,y acabé dormida del cansancio.

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