Una vez que el recibimiento terminó, y la gente nos felicitó, volvimos a nuestras humildes casas.
Debíamos recoger todo, y marcharnos a nuestra casa nueva en la aldea de los vencedores.
Nada más entrar por la puerta, me embriagó el característico olor a hogar. El olor de la leña calentando una olla con caldo... El ribete de la pared, el retrato de mi padre...
Aquí nací, y cuando salí hacia los juegos, murió mi inocencia. Resulta un tanto irónico.
Fuí hacia la habitación en la que estaban las dos camas duras y frías. Al tumbarme en la que compartimos Sarah y yo, me volvió la nostalgia. Me parecía el colchón más cómodo que había visto en la vida.
Como no tenía muchas cosas que guardar, me tomé mi tiempo para guardar la imagen en mi cabeza, y empecé a recoger.
Mi vestido azul, mis zapatos, mis botas, mis dos pantalones, mi jersey, las camisetas y, la chaqueta de mi padre.
También ayudé a Sarah a recoger sus cosas: sus tres vestidos, las botas...
Cuando terminamos, cubrimos con sábanas los pocos muebles que teníamos, y eché una mirada atrás.
Iba a empezar una nueva vida, y debía dejar atrás mi pasado.
Cuando salimos nosotras tres, cerramos la puerta con llave, y colocamos algunos palos en la puerta para que no la abriesen.
La aldea de los vencedores esta bastante lejos, y las cosas pesaban, así que tardamos casi media hora en llegar.
Cuando llegamos, me quedé parada frente al arco de entrada. Las casas son muy grandes y señoriales, pero todo carece de vida. De las veinte casas, solo tres están pobladas. Que triste.
Al entrar a la casa, nos quedamos impresionadas.
La entrada era enorme, y a la derecha estaba la entrada a un gran salón, decorado con grandes muebles, en el que había una gran mesa de madera brillante y lustrosa.
A la izquierda, había una gran cocina,con los mejores electrodomésticos. Era increíble. Después había un gran acceso a un enorme y verde jardín.
En la planta de arriba estaban las habitaciones. Grandes y hermosas habitaciones.
Cuando entré a mi habitación,me quedé ensimismada.
Una gran cama, con mi propio baño, armarios... Lo que jamás pensé que tendría, pero al precio de haber matado personas.
Me senté en mi cama, y me quedé inmóvil, absorta en mis pensamientos, pero una vocecita me interrumpió.
-Kira, ¿Estás bien?
-Si, mi niña. ¿Y tú? ¿Te gusta esta casa?
-Mi cama es enorme, y hay un montón de ropa en mi armario... Pero me preocupas tú. ¿Te pasa algo?
-Has visto los juegos...
-Si. Lo importante es que estáis aquí, y que estás conmigo.
-Han muerto personas en mis manos... Soy una asesina.
-Te has esforzado por volver. Todos luchaban a muerte.
Además, ayudaste a esa chica, April...
Empecé a llorar, y Sarah me abrazó, consolándome.
-Siempre voy a guardar en la memoria las caras de los tributos caídos. Hubiese dado todo por no vivir esto, pero eres demasiado importante Sarah, te he echado de menos...
-Y yo Kira... Por cierto, todas las niñas de mi clase decían lo guapa que ibas a la cosecha, y en la gala... Me encanta tu vestido...
-Y a mi me encantó lo que me dijiste, Kira...
-Estarás cansadísima, pero...¿ Me acompañas mañana al colegio?
-Claro que sí... Ahora me daré un baño, y dormiré un poco.
-Vale...
Dicho y echo. Me dí un relajante baño con jabón de lavanda, y me quedé inmersa en ese mar de perfume, con la mente desconectada, un buen rato, hasta que salí dispuesta a secarme y vestirme. Pero me quedé observando mi silueta frente al espejo del baño.
Aunque no estaba mucho más delgada, tenía moratones, y señales en la espalda de las rastrevíspulas. Pero no me importaba, ya que estaba viva, para disfrutar de mi familia y de Blake el resto de mi vida, suerte que no han tenido el resto de tributos.
Me desenrredé el pelo, y me puse unos tejanos, una blusa blanca, y unas zapatillas, y fuí a ver a Blake. Desde que fuimos a recoger no le he visto.
Por la noche hace bastante frío, así que me puse la chaqueta de mi padre.
La casa de Blake está enfrente de la mía, así que tardé poco tiempo en llamar a su puerta.
Pasó tiempo hasta que me abrieron, era Bianca. Al verme, me volvió a abrazar, y me invitó a pasar. Me pidió la chaqueta para colgarla, y me invitó a pasar.
Pregunté por Blake, y me indicó que fuese al jardín. Al salir, le ví, sentado en el césped, mirando hacia el cielo.
Me acerqué a él, y le acaricié el hombro, saludándole con un dulce hola. Él me respondió con un beso, y me invitó a sentarme junto a él, rodeándome con su brazo derecho.
También me quedé mirando al cielo, acordándome de Jim y April, los dos únicos tributos que nos prestaron ayuda. Una lágrima salió de mis ojos, poniéndome a pensar en sus familiares, y el odio que sentirán hacia nosotros. Además, el año que viene seremos mentores.
Blake en el fondo me comprendía, y esos mismos pensamientos inundaban su mente.
Pero nos tenemos el uno al otro, y debemos aprovechar cada momento para olvidar nuestro pasado, los juegos del hambre.
Comentad!
Hola. Soy Elena, la escritora del blog. Vereis, a parte de la profunda inspiración que me brinda mi mente, no hay nada que más me inspire y me dé ideas que vuestros comentarios y vuestras críticas constructivas.
Así que, de lector a lector, ya sabéis. Estoy encantada de que sigáis mi historia, pero os pediría que, al leer mi blog, dejáseis un breve comentario con vuestras opiniones e ideas.
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lunes, 20 de enero de 2014
Capítulo 21:En casa
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Elena, lo del concurso es que teneis que publicar una entrada(si quereis) pidiendo a buestros lectores que os voten en la encuesta de mi blog.
ResponderEliminarPD:el capi superwai