Estaba deseando desprenderme de todo lo relacionado con los juegos. Pero había algo que siempre me recordará a los juegos, y de lo que no me desprenderé por nada del mundo: la medalla que me regaló Blake.
En el tren, estaba Erin, esperando impaciente en un sillón. Cuando nos vio entrar, corrió hacia nosotros, y nos abrazó.
-¡Sabía que lo conseguiríais chicos!
Nos dimos un efusivo abrazo. Parecía que estábamos pegadas con ventosas.
-Creía que no te iba a volver a ver, Erin.
-No seas tonta, vencedora. Por cierto, te he traído el vestido granate que llevaste en la cosecha. Pensé que querrías...
-Si.Me encantaría llevarlo.
-Como ya sabréis, tenéis cada uno una casa en la aldea de los vencedores. Tenéis de todo allí. Ropa, comida,no os tendréis que preocupar por nada. Por cierto, Kira... Sarah se muere de ganas de verte.
-Y yo...
Ya en el tren fui a mi compartimento. Seguía igual. Abrí el armario, y seguía todo igual... La blusa granate que me puse el último día, el camisón... Todo.
Me puse una blusa blanca de tirantes, y unos pantalones cortos de color rosa, con unas sandalias color cuero. Noah se había encargado de que hubiera mi estilo de ropa en el tren. Menos mal. Yo soy muy práctica, y no me gusta la ropa del Capitolio.
Limpié la medalla de Blake, y me la puse. Creaba un contraste muy bonito con el blanco de la blusa.
Salí, y estaba Haymitch con su habitual copa de Whisky.
-Debes dejar de beber Haymitch...
-Ha. A estas alturas de la vida no voy a cambiar.
-Eso me temía.
Cuando Erin miró la medalla, se extrañó que la llevase puesta, y me preguntó por su procedencia. Pero Haymitch lo aclaró todo.
-Es un Sinsajo, Kira. Es una especie de pájaro existente en los bosques. Bonita medalla, Kira.
Nos sentamos en el sofá, y estuvimos hablando un buen rato. Como se nos hizo muy tarde, se nos pasó la hora de comer.
Estuvimos hablando sobre mi herida, sobre las rastrevíspulas, sobre April...
-Con la muerte de April, su distrito se rebeló ante los agentes de la paz. Además, el desafío al Capitolio con las bayas de la noche...
Tened cuidado chicos. Snow es peligroso.
-Vale Haymitch. Puedes estar tranquilo.
Así llegó la hora de cenar. Vimos que en la televisión anunciaban nuestra llegada, y proyectaban las muertes de los demás tributos, La herida de Blake...Y nos quedamos viendo el programa.
Bueno Claudius, hoy es el tan ansiado día de llegada de nuestros vencedores, Kira y Blake, a su distrito, el 12, el más pobre de todos. A parte de llevar fama a su distrito, llevarán la historia de amor entre ambos. Esperemos que dure mucho.
-Si. Esperemos que sea así. La verdad es que Kira nos ha dejado sorprendidos, porque, a pesar de su débil apariencia, ha aguantado la herida de la pierna, el ataque de las rastrevíspulas...
-Y cuidó a Blake, arriesgando su vida en el banquete...
-Bueno, en el distrito 12 la espera se hace....
Apagué la televisión. No quería seguir escuchando nada referente al Capitolio.
-No tengo hambre. Me voy a descansar.
Blake me dio un beso, y me fui a dormir. Me puse el camisón que usé al ir al Capitolio,y me dormí. Por mi mente solo podía pasar una cosa: que mañana vería a Sarah, después de un mes habiendo estado a las puertas de la muerte.
Dormí como nunca había dormido desde antes de los juegos.
A la mañana siguiente, me desperté,y fui al compartimento de Blake, para ver si necesitaba ayuda, ya que todavía le dolía la espalda.
Llamé a la puerta, y pasé sin hacer mucho ruido, pero estaba despierto.
-Hola, Kira
-Hola, Blake. ¿Estás bien?
-Estoy estupendamente. Te tengo aquí.conmigo...
-No me puedo creer que volvamos los dos juntos a casa, Blake.
Fui hacia su cama, y le di un beso.
-¿Te puedes levantar tu solo?
-Si... Pero quédate un rato conmigo.
-Vale.
Me tumbé, y se colocó sobre mi regazo, mientras que yo le acariciaba el pelo. Estábamos genial, cuando Haymitch irrumpió en la escena.
-¡Madre mía!¡Espero no interrumpir!
-¡No Haymitch! He venido hace un cuarto de hora para ver si necesitaba ayuda.
-Bueno. Haced lo que queráis. Dentro de una hora estamos en el distrito 12.
-Vale.
Salí de su habitación, y fui a la mía. Me desenredé el pelo, y acentué mis ondas con un poco de agua, dejándolo suelto, al igual que en la Cosecha. Abrí el armario, y vi mi vestido granate. Aquel que me quedaba tan bien, que fue alabado por Erin, y en el que se basó Noah para hacer el vestido de la gala de la víspera de los juegos.
Me lo puse, acompañándolo con unas bailarinas del mismo color, poniéndome la medalla del Sinsajo, y salí a la sala.
Me esperaba Haymitch.
-Siempre fiel a tu estilo.
-Si...
Después salió Blake, con una camisa azul clara y unos pantalones azul marino.
Una oscuridad repentina nos indicó la llegada al túnel. En unos minutos estaríamos en casa.
Blake y yo nos dimos la mano, y cuando paró el tren, y se abrió la puerta,me puse muy nerviosa.
Salió Haymitch, Erin, y por último, nosotros dos, los vencedores de los septuagésimo cuartos juegos del hambre.
Una vez estuvimos fuera, me invadió un soplo de aire fresco, de mi distrito, el minero, aquel al que había representado, y al que daba una vencedora, y una nueva mentora.
Miré a lo lejos, y vi a una mata de pelo ondulado castaño de ojos azules que me miraba llorando, que estaba al lado de Bianca, y de mi madre. Todos lloraban, y yo también me puse a llorar. Blake me besó,y cogió de la mano, levantándola.
Todo el mundo nos vitoreaba y, en un arrebato de felicidad, cogí la mano de Blake, y avanzamos a través del tumulto. Cuando llegué al frente de Sarah, la miré fijamente, me agaché a su nivel, y la abracé, poniéndose a llorar como una magdalena.
La miré, la sequé las lágrimas, y la tranquilicé.
-Sarah, ya estoy aquí sana y salva,contigo y con mamá. Nadie nos va a separar.
Después di un gran abrazo a mi madre.
-Hija, sabía que lo conseguirías.
También abracé a Bianca. Gracias a ella, mi familia ha podido subsistir. No la quería como una amiga, sino como una hermana.
-Gracias por haber ayudado a mi familia, Bianca.
-De nada. Gracias por haber salvado a mi hermano. Ya estáis aquí.
Sentí sus palabras. Estaba en casa, y jamás volveré a pisar una arena.
No hay comentarios:
Publicar un comentario