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Hola. Soy Elena, la escritora del blog. Vereis, a parte de la profunda inspiración que me brinda mi mente, no hay nada que más me inspire y me dé ideas que vuestros comentarios y vuestras críticas constructivas.
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domingo, 19 de enero de 2014

Capítulo 19:El rescate.

Cuando escuché la frase que decía que eramos los vencedores de los septuagésimo cuartos juegos del hambre, sencillamente no me lo creía. Abracé a Blake con todas mis fuerzas, rasgué mi camiseta, y presioné su enorme herida.
-¡Lo hemos conseguido!¡Vamos a volver!
-Duele mucho...
-Aguanta...Tu puedes.
-No voy a llegar. 
-¡Cállate!
Me empecé a poner nerviosa. Histérica. La herida no paraba de sangrar,y la nave no llegaba.
-¡Cuando llega la jodida nave!
-Kira, tranquila. Lo más importante es que volverás sana y salva.
Blake tenía dificultad para respirar, y no le podía incorporar. Cada minuto estaba más pálido,y yo no podía hacer nada.
Pero a lo lejos divisé una gran nave. Ya llegaba nuestro pasaporte de vuelta a casa. Pronto estaremos en nuestro distrito, con nuestras familias. Sanos y salvos.
Yo seguía presionando su enorme herida, viendo mis manos bañadas en sangre. Blake alzó su mano y me acarició la cara.
-No voy a borrar esta imagen de mi memoria.
-¡Vamos a volver los dos!¡Aguanta!
Intentaba no llorar delante de él,pero las lágrimas salían de mis ojos igualmente. Me dolía enormemente la espalda, y cada uno de los huesos de mi cuerpo. Pero no podía dejar de apretar.
Finalmente,la nave aterrizó, y una serie de personas vestidas de blanco bajaron, colocando a Blake en una camilla, y a mí en otra, poniéndome un collarín. Me empecé a poner nerviosa, había muchas personas. Al fondo escuché una voz diciendo que Blake estaba muy débil, y que posiblemente habría solo un vencedor. Así que me puse a gritar, y a moverme, llorando y suplicando que me llevaran con Blake. Pero noté una fuerte punzada en mi brazo derecho, empezando a adormilarme poco después. Me miré los brazos, que estaban sucios y llenos de sangre de Blake. Y perdí la consciencia.
Me acabé despertando en una habitación. Mi cabeza daba vueltas, y veía todo borroso. Sólo podía distinguir al fondo de la habitación la figura de una persona, que salió poco después. Me dolía la cabeza, y estaba muy mareada.
La habitación era muy grande, y yo estaba sola. Recordé esa voz que decía que Blake estaba muy débil, y me puse a llorar de la ansiedad. Pero mi soledad terminó, ya que alguien entró en la habitación.
-¡Kira,Kira!
Esa voz era muy peculiar. Esa voz rasgada,y el olor a Whisky.
-¡Haymitch!¡Blake!¿Cómo está?
Haymitch estaba emocionado al verme. Esos días en el Capitolio entrenando, sus consejos. Era un gran amigo. Casi un padre.
-Tranquila. Está estable.
-¿Cómo que estable?
-Está vivo, pero no despierta.
-¡Qué!¿Está en coma?
-Si. Pero no te preocupes. Ahora que has despertado tiene una razón para quedarse.
-Quiero verle.
-Si. Pero tranquilízate. No quiero que te vuelvan a drogar. Ánimo vencedora.
No pude evitar darle un abrazo a Haymitch. Hacía tanto que no oía su voz.
-Vamos,por favor...
Haymitch me ayudó a incorporarme, y me llevó hacia la puerta.
-Puedo yo sola.
Mientras que íbamos por los pasillos, iba pensando en como estaría Blake, y Haymitch me iba hablando, aunque no le prestaba atención. Cuando llegamos cerca de la habitación de Blake,vi que estaba custodiado por muchos médicos. Haymitch me indicó que esperase fuera, y ahí me quedé, viendo como hablaba.
Al salir, me advirtió que estaba muy débil, ya que la herida era muy profunda. Perdió mucha sangre, pero ningún órgano estaba dañado. Me acerqué lentamente a la puerta, pero no me atrevía a entrar. Había estado tres días sedada.Las fracturas de mis huesos habían sido reparadas con técnicas del Capitolio. Pero terminé por entrar.
Cerré la puerta a mi paso, y me acerqué lentamente. Cuando estuve a los pies de su cama, sollocé. Estaba muy pálido. Intubado. Empecé a llorar, llevándome las manos a la boca para no armar ruido. Pero de lo más profundo de mi corazón brotó algo de fortaleza, y me senté a los pies de su cama, cogiéndole la mano.
-Blake, cariño, te quiero. Tienes que salir de esta. No me puedes dejar sola. Piensa en tu madre,en Bianca, en Kyle... No nos puedes abandonar de esta manera. No será lo mismo sin ti... Pudiste con las rastrevíspulas... Podrás con esto...
Me quedé en silencio. No podía creer que ese cuerpo casi inerte fuese Blake. Ese chico moreno de la Veta, tan simpático, tan guapo. Ese chico que me regaló aquel pastel... 
Le besé, y me quedé sentada en la silla. Llorando. Con la mirada fija en él.
De aquel silencio me quedé dormida, y soñé. Soñé con el día del accidente de lamina. Con el rescate de los cadáveres de mi padre y de mi tío. Cuando llevaron los cuerpos a casa para lavarlos. Con el entierro... Y con el entierro de Blake. Empecé a pasarlo realmente mal. Me faltaba el aire. Era la peor pesadilla de todas. Así que me desperté, llorando, y me acerqué a Blake. No pude respirar bien hasta que no lo abracé. El calor de su cuerpo me hacía sentir tranquila. Pero empecé a notar mi cuello húmedo. Y no eran mis lágrimas. Volví a tumbar a Blake, y observé las lágrimas que salían de sus ojos. Estaba reaccionando.
-¡Blake, Blake!¡Me oyes!¡Blake!
La mano de Blake empezó a presionar mi muñeca, y no me lo creía.
Llamé a voces a Haymitch, diciéndole que Blake reaccionaba.
Finalmente, abrió los ojos, y me miró. Con su mano, acarició mi cara, secándome las lágrimas, y pronunció mi nombre. Le impresionó estar rodeado de tubos, y se alteró.
-Tranquilo, Blake. Te pondrás bien. Pronto estaremos en casa...
Me abrumó la realidad de mis palabras. Pronto llegaríamos a casa. Estaría con Sarah,y con él, sanos y salvos...
A partir de ese momento, el estado de Blake mejoró enormemente. Le reconstruyeron la zona de la cicatriz para disimularla, aunque se le seguía notando. Pero era lo de menos.
Viendo que estaba sano y salvo, me dejaba de atormentar por los juegos, aunque siempre permanecerán en mi memoria las muertes de los tributos. Sobre todo las de April y Jim.
En una semana, Blake se recuperó, estando en condiciones para emprender el viaje de vuelta a casa. 

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