Al día siguiente,al abrir los ojos, me extrañé de estar en esta casa, tan grande, en un lugar tan vacío...
Extrañaba enormemente mi antigua casa, pequeña y pobre, pero el lugar donde nací y me crié.
Y ahora estaba en un lugar extraño, que no era mi verdadero hogar.
Esta casa tiene cuatro dormitorios con sus baños, en la que cada una ocupamos una habitación. Demasiados lujos.
Me puse el colgante que me dió Blake, y me puse ropa cómoda, ya que decidí ir a cazar. Pasé al baño, me aseé, y me recogí el pelo en una trenza, similar a la que me hice en los juegos. Después me puse la chaqueta de mi padre, y me dirigí al bosque.
Allí estaba el árbol donde guardaba mi arco. Nada más cogerlo, un gran nùmero de recuerdos inundaron mi mente.
La brisa del bosque, el olor a naturaleza, el canto de los pájaros... Todo me recordaba que estaba en casa.
Me concentré, escuchando el entorno, y cazé seis ardillas. Con ese botín, una vez que guardé el arco, me dirigí a la aldea de los vencedores. Pero primero pasé por la casa de Haymitch para saludarle. Desde ayer no le veía, y estaba solo. No tenía familia,a nadie. Así que fuí con la idea de darle dos ardillas.
Al llegar a su puerta, me la encontré abierta, así que pasé sin llamar.
La estampa que me encontré fué funesta.
Estaba Haymitch, dormido en la mesa de la cocina, rodeado de tres botellas de whisky.
Me enfadé con él, ya que nos prometió que iba a dejar de beber, aunque, siendo como es, estaba resignada.
Entré, y le zarandeé, pero nada. Así que opté por algo rápido, le eché un vaso de agua en la cabeza. Al reaccionar, se asustó levantándose enérgicamente, tranquilizándose al verme.
-Eres tú...
-¡Me prometiste dejar de beber!
-Nadie lo ha cambiado, y no lo vas a cambiar...
Me enfadé, ya que se mostró muy arisco conmigo, y solté las ardillas sobre la mesa.
-Sólo venía a interesarme por tí y a traerte esto, pero ya me voy....
Cuando me disponía a salir, me sujetó de la mano, indicando que pasara, y cerrando la puerta.
-Estoy muy preocupado por vosotros. El Capitolio es muy peligroso. Debido a las heridas de Blake, la coronación se retrasó hasta que se recuperara.
-Será en breve...
-Si... Y será el tour de la victoria... Estarán pendientes de vosotros, ya que en algunos distritos ha habido algún que otro levantamiento...
-En el de April...
-Si. Por eso debéis parecer apoyar al Capitolio. Yo me rebelé, y perdí a mi familia... No quiero que os pase a vosotros...
-Por supuesto... Tendremos más cuidado...Pero....no abuses tanto del whisky...
-Lo intentaré.
-Y cambiaté de ropa...
-Jajajaja. Vale Kira...
-Bueno, me voy...
Me despedí de Haymitch, cogí las demás ardillas, y fuí a ver a Blake. Llamé la puerta,y me abrió Kyle. Sabía que Kyle estaba con los padres de Blake en su antigua casa, y que sólo Bianca y él vivían en la nueva casa.
Al verme, me dió un abrazo y me saludó.
-¡Hola Kira!
-¡Hola campeón!¿Que haces aquí?
-Estoy de visita...
-¡Qué bien! ¿Está Blake?
-Si... ¡Espera!
Kyle se marchó corriendo, gritando que estaba en la puerta, hasta que llegó Blake a recibirme con un beso.
-Hola Kira..
-Hola Blake...¡Mira lo que traigo!
Al ver las ardillas, Blake empezó a reírse a carcajada limpia.
-¡ Y en todo el ojo!
- ¡Jajaja! ¡Si!
-Te queda muy bien el colgante...
-Si...
Me cogió de la mano, y me dirigió a la cocina. Al entrar, un olor a pan recién hecho me embriagó por completo. Pero la mayor sorpresa fué, cuando ví extendidos en la encimera, una hornada de pan recién hecho.
Me dirigí como una bala a coger uno, pero lo solté rápidamente,ya que, me quemé.
-¡Están ardiendo!
-¡Si están recién sacados!
Blake me llevó al fregadero, y colocó mi mano sobre el chorro de agua fría.
-Mucho mejor.
Los dos nos pusimos a reir, y nos dimos un beso. Soy la chica más feliz del mundo.
Después estuvimos hablando sobre la soledad de Haymitch, e ideamos una cosa:una cena en familia. Blake, Bianca, Sarah, Haymitch, y yo.
A Blake le pareció genial, así que, nos despedimos con otro beso, y me fuí a casa, a ducharme y desayunar. Blake me envolvió seis panecillos, y me dijo que ya estaban frios. Nos reimos y me fuí.
Al entrar en casa, dejé los panecillos en la encimera, y subí a ducharme.
Al salir, me puse unas bermudas y un blusón azul con pequeños puntitos blancos, la medalla, y bajé a preparar el desayuno.
Hice café, leche con cacao, y saqué la mermelada. Con el ajetreo, bajó mi madre extrañada, ya que era muy temprano. Cuando vió el desayuno con las dos ardillas, se quedó sorprendida, y se rió.
Después se subió a duchar, y yo subí a despertar a Sarah, ya que debía ir al colegio.
Cuando la desperté, me abrazó y me dió los buenos días.
Después bajó a desayunar, cogió la mochila, y la acompañé. Por el camino, me reiteró lo bonito que es el vestido que llevé a la cosecha, y se me ocurrió una idea. Llamaré a Noah.
Comentad!
Hola. Soy Elena, la escritora del blog. Vereis, a parte de la profunda inspiración que me brinda mi mente, no hay nada que más me inspire y me dé ideas que vuestros comentarios y vuestras críticas constructivas.
Así que, de lector a lector, ya sabéis. Estoy encantada de que sigáis mi historia, pero os pediría que, al leer mi blog, dejáseis un breve comentario con vuestras opiniones e ideas.
¡GRACIAS DE ANTEMANO, Y QUE LA SUERTE ESTÉ DE VUESTRO LADO!
Me encanta la historia, es muy buena.
ResponderEliminarsigue escribiendo es muy interesante.