Comentad!

Hola. Soy Elena, la escritora del blog. Vereis, a parte de la profunda inspiración que me brinda mi mente, no hay nada que más me inspire y me dé ideas que vuestros comentarios y vuestras críticas constructivas.
Así que, de lector a lector, ya sabéis. Estoy encantada de que sigáis mi historia, pero os pediría que, al leer mi blog, dejáseis un breve comentario con vuestras opiniones e ideas.
¡GRACIAS DE ANTEMANO, Y QUE LA SUERTE ESTÉ DE VUESTRO LADO!

lunes, 3 de marzo de 2014

Capítulo 23.

¡Hola Tributos!Ante todo quiero disculparme por el retraso con la publicación del capítulo,pero es que los exámenes de segundo de bachillerato son matadores...
Bueno, espero que no os hayáis cansado de esperar, y que disfrutéis del capítulo...
Y... ya sabéis, dejad un comentario con vuestra opinión...

                                    ****************



Al día siguiente, contacté con Noah. Se me había ocurrido una magnífica idea. Una réplica del vestido de la cosecha en su talla,pero un poco más elaborado.
Cuando escuchó mi voz, se puso a reir, a llorar.
-¡Dios mío, Kira!¡Cuánto tiempo!
-¡Noah! Si... Demasiado...
-¿Y qué tal con Blake?
-Genial. Todo va perfecto. En casa...
-Si.
-Verás, pronto será el cumpleaños de Sarah.
-¡Qué bien!
-Trece años, y una papeleta más...
-No pienses en eso ahora...
-Quiero hacerle una réplica de mi vestido de la cosecha...
-De aquel granate...
-Si. Y había pensado en tí.
-Me encantaría hacérselo.
-Genial. Ven cuando quieras. Estás invitada.
-Vale. Pues, tengo que entregar un diseño a Mrs Johnson... En tres días me planto en el distrito 12.
-Vale. Te estaré esperando.
-Y yo. ¡Adiós!
-¡Un beso!
Colgué. La iba a ver en muy poco tiempo. Le comenté a mi madre que íbamos a tener una nueva visita, cosa que le pareció estupenda.
Así que fuí a ver a Blake para ir a dar un paseo, y estar juntos. Llamé a la puerta de su casa, y no me abría nadie. Me extrañó mucho, y me dí una vuelta por los alrededores de su casa. Acabé pensando que estaría en la panadería. Pero ví una figura moviéndose por su salón a través de la ventana. Era un agente de la paz.
Los nervios inundaron mi mente. Los avisos de Haymitch de que tuviéramos prudencia. Y ahora...
Pero no me podía quedar fuera, esperando... Así que empecé a dar golpes en la puerta. A gritar el nombre de Blake.
-Se que estás ahí Snow. ¡Ábremé o te arrancaré el pelo! ¡Que me abras de una vez!
Un agente de la paz abrió la puerta, y me empujó dentro, y,agarrándome fuertemente, me llevó al salón, junto a Blake. Kyle y Bianca estaban en las habitaciones.
Seguía zarandeándome, hasta que el agente me sentó en la butaca. Snow me miró, y un escalofrío recorrió todo mi cuerpo como si fuera una corriente eléctrica.
-Bueno, señorita Kira. Veo que está mejor...
-¡Qué quieres!¡Por qué nos retienes!
-Verás... Estoy harto de vosotros, gentuza de los distritos...
-¡Maldito Gilipollas!¡ Gentuza sois vosotros, que obligáis a niños a matarse unos a otros!
-¡Calla Kira!¡El Capitolio está harto! ¡La coronación será la próxima semana, y se os verá felices y agradecidos al Capitolio! O si no... Atente a las consecuencias. No me cuesta nada quitarte del medio,guapa...  Y no será de forma indolora...
Entonces, Blake estalló en cólera, y se intentó levantar contra él.
-¡Ni se te ocurra tocarla, o te mato! ¡Te clavo un hacha entre ceja y ceja! 
Un agente de la paz se levantó, y le dio un puñetazo en la espalda, donde se hirió.
-Ya sabeis. O montais un buen teatro en la coronación y en el desfile de los vencedores, u os quedaréis solos.
Se marchó Snow junto a los tres agentes de la paz,quedándonos solos en el salón. Rápidamente,me levanté, y le ayudé a incorporarse. Dió un grito de dolor, y llamé a Bianca para que nos ayudara. Le tumbamos en el sofá, y le levanté la camiseta. Tenía un moratón enorme en la zona de la herida.Así que me dirigí al botiquín, y cogí una crema de las del capitolio.
Se la puse con cuidado,y le subimos arriba. Después, Bianca y yo nos pusimos a hablar en el salón,y lloré.
Estaba harta. Harta del Capitolio,de las muertes injustas, harta de todo. Algunas veces deseo cerrar los ojos y no volver a abrirlos. Desde que me ofrecí voluntaria por Sarah, mi vida ha cambiado completamente. He entrado en una espiral de la que no saldré nunca. Seré mentora,y numerosas muertes cargarán en mi conciencia.Y temo por mi familia.
Bianca me abrazó, y me tranquilizó.
-Kira, ahora no debes pensar en eso. Haz ver al Capitolio tu fortaleza, ves a la coronación, y sonríe.
-Vale, Bianca.
Me marché a casa, ocultando a mi familia lo que en verdad pasaba. Pero había una visita. Pasé a mi salón, y ahí estaba Noah, con su peculiar estilo... Nada mas verla, corrí y la dí un abrazo.
-¡Noah,como te echaba de menos!
-¿Y qué tal está la pareja?
-Bien... Bueno, hablemos de ti. ¿Qué tal el Capitolio?
-Están mosqueados. Debéis ser mas sumisos...
-Ya...
-Bueno,presentamé a Sarah...
-Ah, claro...
Subí a la habitación de Sarah para que bajara. Cuando vió a Noah, se quedó impresionada por el colorido de su indumentaria.
-Ehmm...Hola
-¿Así que tú eres Sarah?
-Si... Tu eres la diseñadora del vestido de la víspera de...
-Si. Yo fuí. Bueno, he venido de visita a ver a Kira y a Blake...
-¡Qué bien!
Al ver los rizos tan raros de su pelo, Sarah se quedó impresionada. No se imaginaba que en el Capitolio la gente vistiese de aquella manera. Le oculté que le iba a hacer un vestido por su cumpleaños. Pero empezamos a organizarle una fiesta sorpresa, ya que solo faltaba una semana para el acontecimiento.

Nos volcamos completamente en ella, pero no podía evitar pensar en la Gira de la Victoria, ser mentores... Mi vida es un infierno cuando me acuerdo de los juegos, y siempre estarán ahí.

domingo, 26 de enero de 2014

Concurso!!!

Hola, queridos tributos!!
Veréis, una chica, la escritora del blog lojuegosdelhambrecontinuancenizas, Van, está haciendo un concurso en el que mi blog participa. Así que, si os gusta mi blog,  ¡Votádme!
Ah, otra cosa, Que la suerte esté siempre de vuestro lado.

sábado, 25 de enero de 2014

Capítulo 22: Una nueva vida.

Al día siguiente,al abrir los ojos, me extrañé de estar en esta casa, tan grande, en un lugar tan vacío...
Extrañaba enormemente mi antigua casa, pequeña y pobre, pero el lugar donde nací y me crié.
Y ahora estaba en un lugar extraño, que no era mi verdadero hogar.
Esta casa tiene cuatro dormitorios con sus baños, en la que cada una ocupamos una habitación. Demasiados lujos.
Me puse el colgante que me dió Blake, y me puse ropa cómoda, ya que decidí ir a cazar.  Pasé al baño, me aseé, y me recogí el pelo en una trenza, similar a la que me hice en los juegos. Después me puse la chaqueta de mi padre, y me dirigí al bosque.
Allí estaba el árbol donde guardaba mi arco. Nada más cogerlo, un gran nùmero de recuerdos inundaron mi mente.
La brisa del bosque, el olor a naturaleza, el canto de los pájaros... Todo me recordaba que estaba en casa.
Me concentré, escuchando el entorno, y cazé seis ardillas. Con ese botín, una vez que guardé el arco, me dirigí a la aldea de los vencedores. Pero primero pasé por la casa de Haymitch para saludarle. Desde ayer no le veía, y estaba solo. No tenía familia,a nadie. Así que fuí con la idea de darle dos ardillas.
Al llegar a su puerta, me la encontré abierta, así que pasé sin llamar.
La estampa que me encontré fué funesta.
Estaba Haymitch, dormido en la mesa de la cocina, rodeado de tres botellas de whisky.
Me enfadé con él, ya que nos prometió que iba a dejar de beber, aunque, siendo como es, estaba resignada.
Entré, y le zarandeé, pero nada. Así que opté por algo rápido, le eché un vaso de agua en la cabeza. Al reaccionar, se asustó levantándose enérgicamente, tranquilizándose al verme.
-Eres tú...
-¡Me prometiste dejar de beber!
-Nadie lo ha cambiado, y no lo vas a cambiar...
Me enfadé, ya que se mostró muy arisco conmigo, y solté las ardillas sobre la mesa.
-Sólo venía a interesarme por tí y a traerte esto, pero ya me voy....
Cuando me disponía a salir, me sujetó de la mano, indicando que pasara, y cerrando la puerta.
-Estoy muy preocupado por vosotros. El Capitolio es muy peligroso. Debido a las heridas de Blake, la coronación se retrasó hasta que se recuperara.
-Será en breve...
-Si... Y será el tour de la victoria... Estarán pendientes de vosotros, ya que en algunos distritos ha habido algún que otro levantamiento...
-En el de April...
-Si. Por eso debéis parecer apoyar al Capitolio. Yo me rebelé, y perdí a mi familia... No quiero que os pase a vosotros...
-Por supuesto... Tendremos más cuidado...Pero....no abuses tanto del whisky...
-Lo intentaré.
-Y cambiaté de ropa...
-Jajajaja. Vale Kira...
-Bueno, me voy...
Me despedí de Haymitch, cogí las demás ardillas, y fuí a ver a Blake.  Llamé la puerta,y me abrió Kyle. Sabía que Kyle estaba con los padres de Blake en su antigua casa, y que sólo Bianca y él vivían en la nueva casa.
Al verme, me dió un abrazo y me saludó.
-¡Hola Kira!
-¡Hola campeón!¿Que haces aquí?
-Estoy de visita...
-¡Qué bien! ¿Está Blake?
-Si... ¡Espera!
Kyle se marchó corriendo, gritando que estaba en la puerta, hasta que llegó Blake a recibirme con un beso.
-Hola Kira..
-Hola Blake...¡Mira lo que traigo!
Al ver las ardillas, Blake empezó a reírse a carcajada limpia.
-¡ Y en todo el ojo!
- ¡Jajaja! ¡Si!
-Te queda muy bien el colgante...
-Si...
Me cogió de la mano, y me dirigió a la cocina. Al entrar, un olor a pan recién hecho me embriagó por completo. Pero la mayor sorpresa fué, cuando ví extendidos en la encimera, una hornada de pan recién hecho.
Me dirigí como una bala a coger uno, pero lo solté rápidamente,ya que, me quemé.
-¡Están ardiendo!
-¡Si están recién sacados!
Blake me llevó al fregadero, y colocó mi mano sobre el chorro de agua fría.
-Mucho mejor.
Los dos nos pusimos a reir, y nos dimos un beso. Soy la chica más feliz del mundo.
Después estuvimos hablando sobre la soledad de Haymitch, e ideamos una cosa:una cena en familia. Blake, Bianca, Sarah, Haymitch, y yo.
A Blake le pareció genial, así que, nos despedimos con otro beso, y me fuí a casa, a ducharme y desayunar. Blake me envolvió seis panecillos, y me dijo que ya estaban frios. Nos reimos y me fuí.
Al entrar en casa, dejé los panecillos en la encimera, y subí a ducharme.
Al salir, me puse unas bermudas y un blusón azul con pequeños puntitos blancos, la medalla, y bajé a preparar el desayuno.
Hice café, leche con cacao, y saqué la mermelada. Con el ajetreo, bajó mi madre extrañada, ya que era muy temprano. Cuando vió el desayuno con las dos ardillas, se quedó sorprendida, y se rió.
Después se subió a duchar, y yo subí a despertar a Sarah, ya que debía ir al colegio.
Cuando la desperté, me abrazó y me dió los buenos días.
Después bajó a desayunar, cogió la mochila, y la acompañé. Por el camino, me reiteró lo bonito que es el vestido que llevé a la cosecha, y se me ocurrió una idea. Llamaré a Noah.

lunes, 20 de enero de 2014

Capítulo 21:En casa

Una vez que el recibimiento terminó, y la gente nos felicitó, volvimos a nuestras humildes casas.
Debíamos recoger todo, y marcharnos a nuestra casa nueva en la aldea de los vencedores.
Nada más entrar por la puerta, me embriagó el característico olor a hogar. El olor de la leña calentando una olla con caldo... El ribete de la pared, el retrato de mi padre...
Aquí nací, y cuando salí hacia los juegos, murió mi inocencia. Resulta un tanto irónico.
Fuí hacia la habitación en la que estaban las dos camas duras y frías.  Al tumbarme en la que compartimos Sarah y yo, me volvió la nostalgia. Me parecía el colchón más cómodo que había visto en la vida.
Como no tenía muchas cosas que guardar, me tomé mi tiempo para guardar la imagen en mi cabeza, y empecé a recoger.
Mi vestido azul, mis zapatos, mis botas, mis dos pantalones, mi jersey, las camisetas y, la chaqueta de mi padre.
También ayudé a Sarah a recoger sus cosas: sus tres vestidos, las botas...
Cuando terminamos, cubrimos con sábanas los pocos muebles que teníamos, y eché una mirada atrás.
Iba a empezar una nueva vida, y debía dejar atrás mi pasado.
Cuando salimos nosotras tres, cerramos la puerta con llave, y colocamos algunos palos en la puerta para que no la abriesen.
La aldea de los vencedores esta bastante lejos, y las cosas pesaban, así que tardamos casi media hora en llegar.
Cuando llegamos, me quedé parada frente al arco de entrada. Las casas son muy grandes y señoriales, pero todo carece de vida. De las veinte casas, solo tres están pobladas. Que triste.
Al entrar a la casa, nos quedamos impresionadas.
La entrada era enorme, y a la derecha estaba la entrada a un gran salón, decorado con grandes muebles, en el que había una gran mesa de madera brillante y lustrosa.
A la izquierda, había una gran cocina,con los mejores electrodomésticos. Era increíble. Después había un gran acceso a un enorme y verde jardín.
En la planta de arriba estaban las habitaciones. Grandes y hermosas habitaciones.
Cuando entré a mi habitación,me quedé ensimismada.
Una gran cama, con mi propio baño, armarios... Lo que jamás pensé que tendría, pero al precio de haber matado personas.
Me senté en mi cama, y me quedé inmóvil, absorta en mis pensamientos, pero una vocecita me interrumpió.
-Kira, ¿Estás bien?
-Si, mi niña. ¿Y tú? ¿Te gusta esta casa?
-Mi cama es enorme, y hay un montón de ropa en mi armario... Pero me preocupas tú. ¿Te pasa algo?
-Has visto los juegos...
-Si. Lo importante es que estáis aquí, y que estás conmigo.
-Han muerto personas en mis manos... Soy una asesina.
-Te has esforzado por volver. Todos luchaban a muerte.
Además, ayudaste a esa chica, April...
Empecé a llorar, y Sarah me abrazó, consolándome.
-Siempre voy a guardar en la memoria las caras de los tributos caídos. Hubiese dado todo por no vivir esto, pero eres demasiado importante Sarah, te he echado de menos...
-Y yo Kira... Por cierto, todas las niñas de mi clase decían lo guapa que ibas a la cosecha, y en la gala... Me encanta tu vestido...
-Y a mi me encantó lo que me dijiste, Kira...
-Estarás cansadísima, pero...¿ Me acompañas mañana al colegio?
-Claro que sí... Ahora me daré un baño, y dormiré un poco.
-Vale...
Dicho y echo. Me dí un relajante baño con jabón de lavanda, y me quedé inmersa en ese mar de perfume, con la mente desconectada, un buen rato, hasta que salí dispuesta a secarme y vestirme. Pero me quedé observando mi silueta frente al espejo del baño.
Aunque no estaba mucho más delgada, tenía moratones, y señales en la espalda de las rastrevíspulas. Pero no me importaba, ya que estaba viva, para disfrutar de mi familia y de Blake el resto de mi vida, suerte que no han tenido el resto de tributos.
Me desenrredé el pelo, y me puse unos tejanos, una blusa blanca, y unas zapatillas, y fuí a ver a Blake. Desde que fuimos a recoger no le he visto.
Por la noche hace bastante frío, así que me puse la chaqueta de mi padre.
La casa de Blake está enfrente de la mía, así que tardé poco tiempo en llamar a su puerta.
Pasó tiempo hasta que me abrieron, era Bianca. Al verme, me volvió a abrazar, y me invitó a pasar. Me pidió la chaqueta para colgarla, y me invitó a pasar.
Pregunté por Blake, y me indicó que fuese al jardín. Al salir, le ví, sentado en el césped, mirando hacia el cielo.
Me acerqué a él, y le acaricié el hombro, saludándole con un dulce hola. Él me respondió con un beso, y me invitó a sentarme junto a él, rodeándome con su brazo derecho.
También me quedé mirando al cielo, acordándome de Jim y April, los dos únicos tributos que nos prestaron ayuda. Una lágrima salió de mis ojos, poniéndome a pensar en sus familiares, y el odio que sentirán hacia nosotros. Además, el año que viene seremos mentores.
Blake en el fondo me comprendía, y esos mismos pensamientos inundaban su mente.
Pero nos tenemos el uno al otro, y debemos aprovechar cada momento para olvidar nuestro pasado, los juegos del hambre.

domingo, 19 de enero de 2014

Capítulo 20: Vuelta a casa.

Así que emprendimos el camino. La vuelta a casa, para la gente del Capitolio, es menos espectacular, por lo que me bañé en el mismo hospital, me puse ropa cómoda, y nos vestimos en el tren de vuelta. Llegaríamos el día siguiente, por la tarde. 
Estaba deseando desprenderme de todo lo relacionado con los juegos. Pero había algo que siempre me recordará a los juegos, y de lo que no me desprenderé por nada del mundo: la medalla que me regaló Blake.
En el tren, estaba Erin, esperando impaciente en un sillón. Cuando nos vio entrar, corrió hacia nosotros, y nos abrazó.
-¡Sabía que lo conseguiríais chicos!
Nos dimos un efusivo abrazo. Parecía que estábamos pegadas con ventosas.
-Creía que no te iba a volver a ver, Erin.
-No seas tonta, vencedora. Por cierto, te he traído el vestido granate que llevaste en la cosecha. Pensé que querrías...
-Si.Me encantaría llevarlo.
-Como ya sabréis, tenéis cada uno una casa en la aldea de los vencedores. Tenéis de todo allí. Ropa, comida,no os tendréis que preocupar por nada. Por cierto, Kira... Sarah se muere de ganas de verte.
-Y yo...
Ya en el tren fui a mi compartimento. Seguía igual. Abrí el armario, y seguía todo igual... La blusa granate que me puse el último día, el camisón... Todo.
Me puse una blusa blanca de tirantes, y unos pantalones cortos de color rosa, con unas sandalias color cuero. Noah se había encargado de que hubiera mi estilo de ropa en el tren. Menos mal. Yo soy muy práctica, y no me gusta la ropa del Capitolio.
Limpié la medalla de Blake, y me la puse. Creaba un contraste muy bonito con el blanco de la blusa.
Salí, y estaba Haymitch con su habitual copa de Whisky.
-Debes dejar de beber Haymitch...
-Ha. A estas alturas de la vida no voy a cambiar.
-Eso me temía.
Cuando Erin miró la medalla, se extrañó que la llevase puesta, y me preguntó por su procedencia. Pero Haymitch lo aclaró todo.
-Es un Sinsajo, Kira. Es una especie de pájaro existente en los bosques. Bonita medalla, Kira.
Nos sentamos en el sofá, y estuvimos hablando un buen rato. Como se nos hizo muy tarde, se nos pasó la hora de comer. 
Estuvimos hablando sobre mi herida, sobre las rastrevíspulas, sobre April...
-Con la muerte de April, su distrito se rebeló ante los agentes de la paz. Además, el desafío al Capitolio con las bayas de la noche...
Tened cuidado chicos. Snow es peligroso.
-Vale Haymitch. Puedes estar tranquilo.
Así llegó la hora de cenar. Vimos que en la televisión anunciaban nuestra llegada, y proyectaban las muertes de los demás tributos, La herida de Blake...Y nos quedamos viendo el programa.
Bueno Claudius, hoy es el tan ansiado día de llegada de nuestros vencedores, Kira y Blake, a su distrito, el 12, el más pobre de todos. A parte de llevar fama a su distrito, llevarán la historia de amor entre ambos. Esperemos que dure mucho.
-Si. Esperemos que sea así. La verdad es que Kira nos ha dejado sorprendidos, porque, a pesar de su débil apariencia, ha aguantado la herida de la pierna, el ataque de las rastrevíspulas...
-Y cuidó a Blake, arriesgando su vida en el banquete...
-Bueno, en el distrito 12 la espera se hace....
Apagué la televisión. No quería seguir escuchando nada referente al Capitolio.
-No tengo hambre. Me voy a descansar.
Blake me dio un beso, y me fui a dormir. Me puse el camisón que usé al ir al Capitolio,y me dormí. Por mi mente solo podía pasar una cosa: que mañana vería a Sarah, después de un mes habiendo estado a las puertas de la muerte.
Dormí como nunca había dormido desde antes de los juegos.
A la mañana siguiente, me desperté,y fui al compartimento de Blake, para ver si necesitaba ayuda, ya que todavía le dolía la espalda.
Llamé a la puerta, y pasé sin hacer mucho ruido, pero estaba despierto.
-Hola, Kira
-Hola, Blake. ¿Estás bien?
-Estoy estupendamente. Te tengo aquí.conmigo...
-No me puedo creer que volvamos los dos juntos a casa, Blake.
Fui hacia su cama, y le di un beso.
-¿Te puedes levantar tu solo?
-Si... Pero quédate un rato conmigo.
-Vale.
Me tumbé, y se colocó sobre mi regazo, mientras que yo le acariciaba el pelo. Estábamos genial, cuando Haymitch irrumpió en la escena.
-¡Madre mía!¡Espero no interrumpir!
-¡No Haymitch! He venido hace un cuarto de hora para ver si necesitaba ayuda.
-Bueno. Haced lo que queráis. Dentro de una hora estamos en el distrito 12.
-Vale.
Salí de su habitación, y fui a la mía. Me desenredé el pelo, y acentué mis ondas con un poco de agua, dejándolo suelto, al igual que en la Cosecha. Abrí el armario, y vi mi vestido granate. Aquel que me quedaba tan bien, que fue alabado por Erin, y en el que se basó Noah para hacer el vestido de la gala de la víspera de los juegos.
Me lo puse, acompañándolo con unas bailarinas del mismo color, poniéndome la medalla del Sinsajo, y salí a la sala.
Me esperaba Haymitch.
-Siempre fiel a tu estilo.
-Si...
Después salió Blake, con una camisa azul clara y unos pantalones azul marino.
Una oscuridad repentina nos indicó la llegada al túnel. En unos minutos estaríamos en casa.
Blake y yo nos dimos la mano, y cuando paró el tren, y se abrió la puerta,me puse muy nerviosa. 
Salió Haymitch, Erin, y por último, nosotros dos, los vencedores de los septuagésimo cuartos juegos del hambre.
Una vez estuvimos fuera, me invadió un soplo de aire fresco, de mi distrito, el minero, aquel al que había representado, y al que daba una vencedora, y una nueva mentora.
Miré a lo lejos, y vi a una mata de pelo ondulado castaño de ojos azules que me miraba llorando, que estaba al lado de Bianca, y de mi madre. Todos lloraban, y yo también me puse a llorar. Blake me besó,y cogió de la mano, levantándola.
Todo el mundo nos vitoreaba y, en un arrebato de felicidad, cogí la mano de Blake, y avanzamos a través del tumulto. Cuando llegué al frente de Sarah, la miré fijamente, me agaché a su nivel, y la abracé, poniéndose a llorar como una magdalena. 
La miré, la sequé las lágrimas, y la tranquilicé.
-Sarah, ya estoy aquí sana y salva,contigo y con mamá. Nadie nos va a separar.
Después di un gran abrazo a mi madre.
-Hija, sabía que lo conseguirías.
También abracé a Bianca. Gracias a ella, mi familia ha podido subsistir. No la quería como una amiga, sino como una hermana.
-Gracias por haber ayudado a mi familia, Bianca.
-De nada. Gracias por haber salvado a mi hermano. Ya estáis aquí.
Sentí sus palabras. Estaba en casa, y jamás volveré a pisar una arena.  

Capítulo 19:El rescate.

Cuando escuché la frase que decía que eramos los vencedores de los septuagésimo cuartos juegos del hambre, sencillamente no me lo creía. Abracé a Blake con todas mis fuerzas, rasgué mi camiseta, y presioné su enorme herida.
-¡Lo hemos conseguido!¡Vamos a volver!
-Duele mucho...
-Aguanta...Tu puedes.
-No voy a llegar. 
-¡Cállate!
Me empecé a poner nerviosa. Histérica. La herida no paraba de sangrar,y la nave no llegaba.
-¡Cuando llega la jodida nave!
-Kira, tranquila. Lo más importante es que volverás sana y salva.
Blake tenía dificultad para respirar, y no le podía incorporar. Cada minuto estaba más pálido,y yo no podía hacer nada.
Pero a lo lejos divisé una gran nave. Ya llegaba nuestro pasaporte de vuelta a casa. Pronto estaremos en nuestro distrito, con nuestras familias. Sanos y salvos.
Yo seguía presionando su enorme herida, viendo mis manos bañadas en sangre. Blake alzó su mano y me acarició la cara.
-No voy a borrar esta imagen de mi memoria.
-¡Vamos a volver los dos!¡Aguanta!
Intentaba no llorar delante de él,pero las lágrimas salían de mis ojos igualmente. Me dolía enormemente la espalda, y cada uno de los huesos de mi cuerpo. Pero no podía dejar de apretar.
Finalmente,la nave aterrizó, y una serie de personas vestidas de blanco bajaron, colocando a Blake en una camilla, y a mí en otra, poniéndome un collarín. Me empecé a poner nerviosa, había muchas personas. Al fondo escuché una voz diciendo que Blake estaba muy débil, y que posiblemente habría solo un vencedor. Así que me puse a gritar, y a moverme, llorando y suplicando que me llevaran con Blake. Pero noté una fuerte punzada en mi brazo derecho, empezando a adormilarme poco después. Me miré los brazos, que estaban sucios y llenos de sangre de Blake. Y perdí la consciencia.
Me acabé despertando en una habitación. Mi cabeza daba vueltas, y veía todo borroso. Sólo podía distinguir al fondo de la habitación la figura de una persona, que salió poco después. Me dolía la cabeza, y estaba muy mareada.
La habitación era muy grande, y yo estaba sola. Recordé esa voz que decía que Blake estaba muy débil, y me puse a llorar de la ansiedad. Pero mi soledad terminó, ya que alguien entró en la habitación.
-¡Kira,Kira!
Esa voz era muy peculiar. Esa voz rasgada,y el olor a Whisky.
-¡Haymitch!¡Blake!¿Cómo está?
Haymitch estaba emocionado al verme. Esos días en el Capitolio entrenando, sus consejos. Era un gran amigo. Casi un padre.
-Tranquila. Está estable.
-¿Cómo que estable?
-Está vivo, pero no despierta.
-¡Qué!¿Está en coma?
-Si. Pero no te preocupes. Ahora que has despertado tiene una razón para quedarse.
-Quiero verle.
-Si. Pero tranquilízate. No quiero que te vuelvan a drogar. Ánimo vencedora.
No pude evitar darle un abrazo a Haymitch. Hacía tanto que no oía su voz.
-Vamos,por favor...
Haymitch me ayudó a incorporarme, y me llevó hacia la puerta.
-Puedo yo sola.
Mientras que íbamos por los pasillos, iba pensando en como estaría Blake, y Haymitch me iba hablando, aunque no le prestaba atención. Cuando llegamos cerca de la habitación de Blake,vi que estaba custodiado por muchos médicos. Haymitch me indicó que esperase fuera, y ahí me quedé, viendo como hablaba.
Al salir, me advirtió que estaba muy débil, ya que la herida era muy profunda. Perdió mucha sangre, pero ningún órgano estaba dañado. Me acerqué lentamente a la puerta, pero no me atrevía a entrar. Había estado tres días sedada.Las fracturas de mis huesos habían sido reparadas con técnicas del Capitolio. Pero terminé por entrar.
Cerré la puerta a mi paso, y me acerqué lentamente. Cuando estuve a los pies de su cama, sollocé. Estaba muy pálido. Intubado. Empecé a llorar, llevándome las manos a la boca para no armar ruido. Pero de lo más profundo de mi corazón brotó algo de fortaleza, y me senté a los pies de su cama, cogiéndole la mano.
-Blake, cariño, te quiero. Tienes que salir de esta. No me puedes dejar sola. Piensa en tu madre,en Bianca, en Kyle... No nos puedes abandonar de esta manera. No será lo mismo sin ti... Pudiste con las rastrevíspulas... Podrás con esto...
Me quedé en silencio. No podía creer que ese cuerpo casi inerte fuese Blake. Ese chico moreno de la Veta, tan simpático, tan guapo. Ese chico que me regaló aquel pastel... 
Le besé, y me quedé sentada en la silla. Llorando. Con la mirada fija en él.
De aquel silencio me quedé dormida, y soñé. Soñé con el día del accidente de lamina. Con el rescate de los cadáveres de mi padre y de mi tío. Cuando llevaron los cuerpos a casa para lavarlos. Con el entierro... Y con el entierro de Blake. Empecé a pasarlo realmente mal. Me faltaba el aire. Era la peor pesadilla de todas. Así que me desperté, llorando, y me acerqué a Blake. No pude respirar bien hasta que no lo abracé. El calor de su cuerpo me hacía sentir tranquila. Pero empecé a notar mi cuello húmedo. Y no eran mis lágrimas. Volví a tumbar a Blake, y observé las lágrimas que salían de sus ojos. Estaba reaccionando.
-¡Blake, Blake!¡Me oyes!¡Blake!
La mano de Blake empezó a presionar mi muñeca, y no me lo creía.
Llamé a voces a Haymitch, diciéndole que Blake reaccionaba.
Finalmente, abrió los ojos, y me miró. Con su mano, acarició mi cara, secándome las lágrimas, y pronunció mi nombre. Le impresionó estar rodeado de tubos, y se alteró.
-Tranquilo, Blake. Te pondrás bien. Pronto estaremos en casa...
Me abrumó la realidad de mis palabras. Pronto llegaríamos a casa. Estaría con Sarah,y con él, sanos y salvos...
A partir de ese momento, el estado de Blake mejoró enormemente. Le reconstruyeron la zona de la cicatriz para disimularla, aunque se le seguía notando. Pero era lo de menos.
Viendo que estaba sano y salvo, me dejaba de atormentar por los juegos, aunque siempre permanecerán en mi memoria las muertes de los tributos. Sobre todo las de April y Jim.
En una semana, Blake se recuperó, estando en condiciones para emprender el viaje de vuelta a casa. 

miércoles, 15 de enero de 2014

Capítulo 18: Se acerca el fin.

Se acerca el final de esta agonía, y la paz. Ninguno de los dos volveremos a casa. Si a él le pasa algo, me quedo aquí con él, aunque tenga que provocar mi propia muerte. Seguro que se deja morir, y no lo permitiré.
Nos levantamos al alba, con el sonido de los pájaros y del cauce del río.
Abrí los ojos, y ví que me tenía rodeada con su brazo. Así descanso mejor.  Me revolví, y me coloqué mirando hacia él. Con el movimiento, se despertó, y me besó.
-Buenos dias, Kira.
-Hola, Blake.
-Llegó la hora.
-Da igual, no pienses en eso ahora.
Me abrazó, y se me quedó mirando.
-Eres la chica más guapa de Panem.
-Exagerado...
-Ojalá llevases ahora el vestido granate...
-Es hora de irnos.
-Si...
Los levantamos, y comimos un poco del pavo que nos quedaba. Después, recogimos las brasas, preparamos las armas, y marchamos hacia la Cornucopia. Él delante, y yo en guardia con el arco.
Trepamos hacia arriba por las piedras por donde me caí la primera vez. El subió primero, y después el me ayudó a subir, ya que el arco pesaba bastante.
Mientras que caminábamos, íbamos hablando, riéndonos... Si Damien nos ve, no pasa nada. Así no nos separaremos nunca. Estábamos muy lejos,  así que parábamos cada poco a beber agua. Nos la teníamos que repartir, y Blake insistía en que bebiese. Así que fingía que lo hacía, para que él tuviese más.
Pasaron tres horas, y, cuando nos aproximamos a la Cornucopia, empezó a oscurecer.
Pensamos que era cosa del Capitolio, que se querían divertir con nosotros, así que seguimos.
Pero unos extraños ruidos nos asustaron. Eran como gruñidos. Blake y yo nos pusimos en guardia, y nos quedamos parados, protegiéndonos la espalda mutuamente.
Unos puntos rojos aparecieron al fondo de la oscuridad. Y otros, y otros. Fueron acercándose lentamente hacia nosotros, hasta que percibí lo que eran. Eran mutos.
- ¡Kira, corre!
Corrimos hacia la Cornucopia lo más rápido que pudimos. Me paré en seco, y disparé a uno de ellos, acertando de lleno.
Seguimos corriendo, y Blake se agachó para que yo subiera. A continuación, subió él. Nos pusimos a salvo en lo alto,  y me puse a dispararles, con la intención de matar a todos. Pero algo me interrumpió, un empujón hacia el suelo, provocándome una brecha, y mareo. Era Damien.
-Por fin nos encontramos,preciosa. Has resistido...
Pero Blake le apartó de mí, y se pusieron a forcejear. Damien iba armado con una espada, una gran espada. Y me daba miedo.
Con mi gran mareo, me incorporé como pude, e intenté inmovilizar a Damien, pero él me volvió a golpear.
Blake peleaba más y más fuerte, hasta que ocurrió algo que me partió el corazón. Damien clavó la espada a Blake en el costado. No pude evitar gritar su nombre, mientras que veía como caía al suelo, poniéndome a llorar. 
Me llené de rabia, y fuí directa a él, con intención de matarle. Pero me retiró el arco de un golpe.
-Ahora ha llegado tu hora, Kira... Con tu lindo cuello...
Me agarró del cuello, y me empezó a asfixiar. Empecé a toser, y a ponerme morada. No podía respirar.
Agarrándome del cuello, me golpeaba contra una pared, rompiéndome por dentro. Ya no aguantaba más, y estaba dispuesta a morir. De lejos miraba a Blake, y él me miraba. No iba a volver a casa. No iba a volver a ver a Sarah, ni a mi madre. Así que me resigné, cerré los rojos. Pero algo hizo que cesara la fuerza. Damien cayó al suelo, con un cuchillo en la espalda. Sonó el cañonazo, proyectando la imagen de Damien en el cielo.
Ahora solo quedábamos nosotros dos. Pero ninguno volverá.
Me acerqué hacia Blake, arrastrándome. Estaba consciente.
- ¡Blake! ¿Estás bien?
Blake estaba fatal. Había perdido mucha sangre.
-Kira, cariño, vas a volver...
-No.
-Si. A mi ya no me queda mucho. Vas a ser la vencedora.
Blake lo estaba pasando francamente mal. No paraba de sangrar.
-Sabes que te digo.
-Que...
-Que nos vamos a quedar los dos.
Saqué la cajita de ka pomada, con las jaulas de la noche. Cogí unas pocas, pero Blake me agarró el brazo.
-¡No lo hagas!
-No puedo vivir sin ti, Blake. Lo haré.
-Dame a mi algunas. Duele.
Así que nos repartimos el contenido de la caja entre los dos, nos dimos un apasionado beso, y acercamos las manos a la boca dispuestos a comernoslas. Pero una voz nos frenó.
- ¡Parad tributos! Atención, Panem, tienen ante ustedes a los vencedores de los septuagésimo cuartos juegos del hambre !