Los agentes de la paz nos condujeron dentro del edificio de justicia. Una vez dentro, no pude evitar empezar a llorar, y abracé a Blake.
-No los voy a volver a ver...
-Claro que lo harás.
-Tengo mucho miedo, voy a morir.
-¡No vas a morir!¡Kira, te juro que saldrás viva de estos juegos!¡Te protegeré con mi vida si es necesario!
-No quiero separarme de tí...
-Tranquila... ahora no pienses en eso...
Él me abrazó fuertemente. Cuando Blake me abraza de esa forma, el tiempo se detiene para mí.
A los pocos minutos, mi madre y Sarah entraron en la sala.
-Sarah...
-Kira...
Sarah me abrazó y empezó a balbucear.
-Sarah, volveré y podremos estar juntas.
-No tendrías que haberte ofrecido voluntaria...
- Se usar el arco, se curar, se usar plantas medicinales... Volveré.
A continuación, me abrazó mi madre.
- Kira, lucha. Lucha lo máximo que puedas. No te dejes morir. Se que eres fuerte y valiente...
- Lo haré mamá.
Estábamos dándonos un último abrazo, y entró toda la familia de Blake. Su padre, su madre, y sus cinco hermanos.
-Blake...
-Blake...
Todos se agarraron de su pierna.
-Blake, eres valiente.
-Lanzas sacos de veinte kilos.
- Aplastarás a todos....
Yo no pude evitar reírme y recordar a mi hermano. Tendría la misma edad que su hermano pequeño. Alguien interrumpió mis pensamientos. Era su hermana, Bianca. Es mas mayor que Sarah, tiene unos 15 años.
-Kira, tranquila, mi hermano te protegerá. Y no te preocupes por tu familia, yo sé cazar. No les faltará comida.
No pude evitar abrazar a Bianca.
-Muchas gracias.
El hermano más pequeño de Blake me tiró del vestido, y habló a Blake con esa voz de niño de tres años...
- Aemá, zi teace pupa en la mano, Kira te lo cura...
No pude evitar reírme otra vez, y darle un beso al pequeño Kyle.
Vinieron unos agentes de la paz, debíamos partir.
Nos dimos un último abrazo todos, y miré a Bianca. Ella asintió con la cabeza. Podía ir tranquila.
Nos subieron en un tren, y al entrar, me quedé sorprendida. Lujos y más lujos. No sé para qué nos colman de tantas superficialidades, si vamos a morir de la peor manera, en la arena.
Blake me cogió la mano, y pasamos a la sala principal. Esa sala era como dos casas mías juntas. Dentro estaba la chica verde de la cosecha, y un hombre que apestaba a alcohol. Su nombre era Haymitch.
Empezó a hablar la chica verde. Se llamaba Erin.
- Bueno, bueno. Blake y Kira. Kira y Blake. ¡Qué guapos! Bueno... sabemos que a Kira le sienta genial el color granate, así que jugaremos con eso para la gala de la víspera de los juegos.
Qué bonito el gesto que hiciste por tu prima... Y qué bonita pareja hacéis. Lo podemos utilizar para conseguir patrocinadores. ¡Haymitch, di algo!
-Estoy borracho. No lo soporto. Me voy a mi habitación...
Haymitch se levantó tambaleándose, y no pude evitar sujetarle para que no cayera al suelo.
-Gracias Kira.
-No importa, pero no beba. Nos debe ayudar.
Asintió con la cabeza, y se marchó. Mi estómago rugió de hambre. En todo el dí no había comido nada.
-Comed algo. Mañana por la tarde estaremos en el capitolio.
Erin se fué, dejándonos a Blake y a mí solos. Me dirigí a una mesa en la que había una fuente humeante. Me acerqué y no lo creía.
-Blake, ¡es chocolate! No lo probaba desde antes de... la muerte de mi padre...
Blake me sirvió una taza, y me la ofreció. Él se puso otra, y nos sentamos en el sofá. Bebí un sorbo. Era reconfortante. Estuvimos un par de horas acariciándonos mutuamente. Me encanta que Blake me acaricie el pelo.
Me fuí a dormir a mi habitación. Cuando entré, me quedé maravillada. Era enorme. Tenía una selección de unos diez camisones, a cual mas sugerente. Escogí el más cómodo, de raso blanco, tirantes, que me tapaba por la mitad de los muslos más o menos. Me fuí a dormir y, debido al cansancio, cerré enseguida los ojos.
A mitad de la noche tuve una pesadilla horrorosa. Soñé que estaba en la arena, y que unos tributos a los que no les ponía cara me mataban,y descuartizaban. Era horroroso.
Me desperté dando un grito que no tenía fin, poniéndome a llorar desconsoladamente. A los pocos segundos, entró Blake sobresaltado.
-¡Estás bien!¡Qué pasa!
-He tenido una pesadilla horrorosa...(le decía llorando desconsoladamente)
-Tranquila, ya estoy aquí...
-Quédate. No me dejes ahora.
-Está bien.
Blake se metió en mi cama, y me acunó entre sus brazos, jugando con mi pelo.
-Me encanta tu pelo. No es rubio, pero refleja los rayos del sol. Y tus ojos son marrones, pero con el sol toman tonos verdes y dorados... Te quiero.
-Y yo a tí.
Siguió jugando con mi pelo, y me quedé dormida.
A la mañana siguiente, me desperté y ví que Blake ya no estaba. Me levanté, me aseé, y fuí a la sala principal a desayunar. Allí estaban todos: Haymitch, Erin, Blake y yo.
Me senté y desyunamos. Una vez que habíamos terminado, Haymitch nos preguntó sobre aquello que sabíamos hacer.
Blake podía lanzar mucho peso, era muy bueno con la lanza,con la maza... Todo lo que fuesen armas pesadas.
Cuando me preguntó a mí, le contesté que sabía utilizar el arco, los cuchillos, el hacha y la cerbatana.
Haymitch se quedó sorprendido, ya que según él, yo tengo apariencia de niña buena, y sorprendía que manejase tantas armas.
Comentad!
Hola. Soy Elena, la escritora del blog. Vereis, a parte de la profunda inspiración que me brinda mi mente, no hay nada que más me inspire y me dé ideas que vuestros comentarios y vuestras críticas constructivas.
Así que, de lector a lector, ya sabéis. Estoy encantada de que sigáis mi historia, pero os pediría que, al leer mi blog, dejáseis un breve comentario con vuestras opiniones e ideas.
¡GRACIAS DE ANTEMANO, Y QUE LA SUERTE ESTÉ DE VUESTRO LADO!
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Oliii soyy Van, nueva lectora, y debo decir TIA ME ENCANTA TU HISTÓRIA!
ResponderEliminarTambien tngo un blog, pasate si quieres:
losjuegosdelhambrecontinuancenizas.blogspot.com
Espero q t gustee!!