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Hola. Soy Elena, la escritora del blog. Vereis, a parte de la profunda inspiración que me brinda mi mente, no hay nada que más me inspire y me dé ideas que vuestros comentarios y vuestras críticas constructivas.
Así que, de lector a lector, ya sabéis. Estoy encantada de que sigáis mi historia, pero os pediría que, al leer mi blog, dejáseis un breve comentario con vuestras opiniones e ideas.
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sábado, 7 de diciembre de 2013

Capítulo 2: La cosecha.

Hoy me he levantado muy pronto. Me he aseado, me he recogido el pelo, me he vestido, y salgo a cazar. Si hoy me eligen como tributo, dado el gran número de papeletas que van a entrar mías en la urna, quiero que mi familia tenga con que pasar unos días.
He cazado dos liebres y, cuando me disponía a cazar una ardilla, se mueve algo detrás mía. Le apunto, es Blake.
- ¡Eh, eh... que no te voy a hacer nada!
Suelto el arco y corro a darle un beso. No quiero que nadie se de cuenta, pero tengo miedo. Tengo miedo de que me seleccionen, y de que muera y no le vuelva a ver. Y si muero...¿qué será de mi familia? Los nervios me ganan, le abrazo, y empiezo a llorar.
-Pero...¿que te pasa?
-Tengo miedo... tengo miedo de morir...de que mi familia se quede sola...tengo miedo de perderte...
-No va a pasar eso... No te van a coger. Tranquilízate.
Me abrazó fuertemente contra su pecho, y empezó a acariciarme el pelo.
-Kira, tranquila. No te va a pasar nada. Vas a volver con tu familia, y siempre vamos a estas juntos.
Blake me ayudó a cazar, para aprovechar más el tiempo. Cazamos otras dos liebres y seis ardillas.
Al terminar,nos tumbamos a observar como salía el sol, y me acompaño hasta casa.
Le dí un gran beso, y me despedí de él.
- Nos vemos en la cosecha.
-Nos vemos. Te quiero.
- Y yo a tí.
Cuando entré a casa, Sarah estaba preocupada.
-¿Donde estabas?
-Cazando...¡mira...!
Le enseñé la caza y se le iluminaron los ojos.
- Para que tengamos provisiones unos cuantos dias.
-Prima...
-Dime...
-Tengo miedo de ser el próximo tributo...
-Sarah, sólo tienes una papeleta entre miles. No te va a tocar a tí... No voy a dejar que ocurra...
Ayudé a que se bañara, peiné su rizado pelo, y la vestí. Vestía una blusa rosa, y una falda blanca. Yo me bañé, me solté el pelo, y me puse mi vestido granate. Me encantaba este vestido.
Salimos mi madre, Sarah y yo hacia el edificio de justicia, que era donde se celebraba la cosecha. Nos inscribieron, y nos separaron por sexo y edad.
-Sarah, tranquila, no te va a tocar.-
-Suerte...
Le dí un beso, y marché hacia mi grupo. De lejos vi a Blake. Me dijo con sus labios: Estás preciosa.
Estábamos muy nerviosas, y nos dimos la mano. Comenzó la selección.
La chica encargada de hacerlo era una estrafalaria chica del Capitolio. Iba toda de color verde: pelo, piel, ropa...
- Las damas primero...
Me dio un vuelco el corazón.
-Colinwood, Sarah.
Algo se rompió dentro de mí. Sarah, mi Sarah... Me giré, vi como ella lloraba y se dirigía a la peana. Pero no lo iba a permitir...
Me puse a gritar como loca en medio de ese silencio.
-¡Noooooooooooooo!¡Parad!¡He dicho que paréis!¡Me ofrezco como voluntaria!¡Soltadla!¡Que la soltéis he dicho!
-Los agentes de la paz la soltaron, y me cogieron a mí.
Sarah se puso a gritar, lloraba, y se agarraba de mi pierna.
-¡Kira!¡No te vayas Kira!
-No me va a pasar nada Sarah, tranquilízate. Voy a volver. Busca a mamá.
En ese preciso momento vino mi madre, llorando:
-Hija...
-Mamá, no te preocupes, todo irá bien...Cuida de Sarah...
-Lo haré. Lucha por estar viva.
-Lo haré. Volveré...
Los agentes de la paz me llevaron a la peana, y me puse a observar a todo el mundo que estaba delante mía. Seguro que no los volvía a ver. No pude evitar que una lágrima escapase de mis ojos. A lo lejos ví a Blake. Estaba llorando desconsoladamente en los hombros de un amigo suyo. De repente, la encargada del capitolio se dirigió a mí con un micrófono y se puso a preguntarme cosas. Me temblaba la voz.
-Hola guapa, ¿como te llamas?
-Kira...
-Muy bien Kira...Esa niña era tu hermana...
-No...es mi prima...
-Perfecto, perfecto... A continuación, los chicos.
Me quedé mirando fijamente a Blake. Sus ojos se clavaron en los míos, y me dijo te quiero.
La estrafalaria chica sacó una papeleta de la urna de los chicos.
-Basset, Blake.
El corazón se me terminó de hacer jirones. Blake, mi Blake... El no...
Se dirigía con paso decidido hacia la peana, sin ayuda de los agentes. Se paró delante mía, me cogió las manos, y me besó. Me puse a llorar.
-Hasta el final(me dijo)
-Hasta el final.


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