A las cuatro de la tarde, llegamos al capitolio. La gente nos recibía coreando nuestros nombres, por lo que me sonrojé. Blake me cogió de la mano, hasta que llegamos a los alojamientos del centro de entrenamiento. una vez allí, me llevaron a una especie de sala en la que había una camilla. Dijeron que me desnudara y que me tumbase. Con un producto muy pegajoso y viscoso, que me untaron por el cuerpo, me arrancaron todo el vello del cuerpo. Todo. Me lavaron el cuerpo, y me arreglaron el cabello. Después se marcharon, y entró una mujer del capitolio. Pero no vestía de forma estrafalaria, era un poco más sencilla. Se llamaba Noah.
-Eres preciosa. Que cabello más bonito tienes.
-Muchas gracias.
-Soy Noah. Voy a ser la que realice tus trajes para los entrenamientos, y para el desfile. Es más, aquí te lo traigo.
-Verás, no quiero decirte como hacer tu trabajo, pero...
- Dime...
-Soy una chica muy sencilla. He visto como viste la gente del capitolio, y no quiero eso...
-Estate tranquila. No es mi estilo para nada. Eres una chica muy dulce Kira, pero tenemos destacar tu faceta cruel, destacar tu procedencia. El carbón... Abre la funda, y dime lo que te parece.
Abrí la funda, y ví el traje. Era negro, un mono un poco ceñido negro, con ciertos tonos granates. El granate, mi color.
-Me encanta. Noah, es precioso.
-Confía en mis gustos, que son muy parecidos a los tuyos. Dejaré que te vistas.
- Vale. Muchas gracias.
Me vestí, y me miré. Parecía otra persona. Más cruel... Pero seguía siendo sencillo. Era genial. Volvió a entrar Noah, y me maquilló.
-Estás sublime. Vas a encantar. Sobre todo a Blake. Vais a ir muy parecidos.
-Espero que le guste.
-Seguro.
A la puerta estaba Haymitch esperándome para ir a las cocheras.
-Madre mia...
-Entonces estoy bien...
- Estás perfecta... Que sexy...
-¡Haymitch!
-Perdón. Vamos.
Cuando llegamos a las cocheras, todo el mundo se giró al verme. Notaba las miradas de los tributos masculinos clavándose en mi espalda. Cuando empezaron a silbar, Blake se giró, y se quedó anonadado.
-Madre mía Kira. Estás impresionante. Tan...
-Sexy. Voy demasiado provocativa.
-No...Es que ... Mejorando lo presente...
Me fijé en los demás tributos. Los chicos no iban mal... Pero las chicas... Iban como repollos. Muy recargadas.
-Es verdad...
Los tributos del distrito 1 parecía que llevasen una joyería encima. Llenos de piedras preciosas por todas partes.
Blake iba genial. Llevaba un traje similar al mío, pero a él le quedaba mucho mejor, ya que le marcaba todos los músculos.
Blake fue a preguntar algo a Haymitch, así que yo me quedé sola en nuestro carro. Estaba absorta en mis pensamientos. Sarah. ¿Qué tal estará?¿Y mamá?¿Bianca estará pendiente de ellos?
De repente, alguien me interrumpió. Me dí la vuelta. Eran dos chicos tributos. Los tributos masculinos de los distritos 1 y 2. Se llaman James y Damien. Los dos son muy altos y fuertes, llegando a intimidarme.
-Hola...
-¿Qué hace una niña como tú en estos juegos?
Lo que más odio en este mundo es que me llamen niña. Tengo 17 años, soy una mujer adulta.
-Salvar a mi prima, imbécil.
James se mostró un poco tímido, y se fue, pero Damien siguió.
-¿Y crees que vas a conseguir algo? ¿Tú,tan débil?
- Veremos si a lo largo de estos dias te parezco tan débil.
-Uuhh, ¿Y qué me vas a hacer?
En ese preciso instante, llegó Blake.
- Te voy a partir la cara,valiente gilipollas. Vete.
-Esto no quedará así. A lo mejor tu querido novio no te dura tanto, encanto.
-¡Que te vayas!
Damien se fue, y Blake me abrazó.
-¿Estás bien?
-Si. Estaba acordándome de Sarah cuando se acercaron esos dos.
- El desfile ya va a empezar.¿Preparada?
-Preparada.
El desfile comenzó. Uno por uno fueron pasando los carros, y fueron anunciando a los tributos de estos juegos.
-Del distrito 1, James y Lia.
-Del distrito 2, Damien y Farrah.
-Del distrito 3, April y Jim.
Así,hasta llegar a nosotros.
-Del distrito 12, Blake y Kira.
Cuando pasamos frente al Presidente Snow, no pude evitar dirigirle una gran mirada de odio,ni murmurar: Me das asco.
Al oirlo, Blake me apretó la mano.
-Tranquila, a todos nos da asco.
Por fin se terminó el desfile, y nos repartieron en distintos habitáculos, uno por distrito.
Al entrar Haymitch, Erin, Blake y yo,me quedé perpleja. En mi vida habia visto algo tan lujoso como aquello. Salón enorme, con una televisión increible, una gran mesa, comodísimos sillones. Entré a mi dormitorio,y me quedé perpleja. Era enorme. Tenía una cama el doble de grande que la mía, en la que dormimos mi prima Sarah y yo.
Abrí el armario, y me puse el uniforme de entrenamiento, ya que íbamos a bajar ahora a entrenar.
Comentad!
Hola. Soy Elena, la escritora del blog. Vereis, a parte de la profunda inspiración que me brinda mi mente, no hay nada que más me inspire y me dé ideas que vuestros comentarios y vuestras críticas constructivas.
Así que, de lector a lector, ya sabéis. Estoy encantada de que sigáis mi historia, pero os pediría que, al leer mi blog, dejáseis un breve comentario con vuestras opiniones e ideas.
¡GRACIAS DE ANTEMANO, Y QUE LA SUERTE ESTÉ DE VUESTRO LADO!
lunes, 30 de diciembre de 2013
sábado, 7 de diciembre de 2013
Capítulo 3: De camino al capitolio.
Los agentes de la paz nos condujeron dentro del edificio de justicia. Una vez dentro, no pude evitar empezar a llorar, y abracé a Blake.
-No los voy a volver a ver...
-Claro que lo harás.
-Tengo mucho miedo, voy a morir.
-¡No vas a morir!¡Kira, te juro que saldrás viva de estos juegos!¡Te protegeré con mi vida si es necesario!
-No quiero separarme de tí...
-Tranquila... ahora no pienses en eso...
Él me abrazó fuertemente. Cuando Blake me abraza de esa forma, el tiempo se detiene para mí.
A los pocos minutos, mi madre y Sarah entraron en la sala.
-Sarah...
-Kira...
Sarah me abrazó y empezó a balbucear.
-Sarah, volveré y podremos estar juntas.
-No tendrías que haberte ofrecido voluntaria...
- Se usar el arco, se curar, se usar plantas medicinales... Volveré.
A continuación, me abrazó mi madre.
- Kira, lucha. Lucha lo máximo que puedas. No te dejes morir. Se que eres fuerte y valiente...
- Lo haré mamá.
Estábamos dándonos un último abrazo, y entró toda la familia de Blake. Su padre, su madre, y sus cinco hermanos.
-Blake...
-Blake...
Todos se agarraron de su pierna.
-Blake, eres valiente.
-Lanzas sacos de veinte kilos.
- Aplastarás a todos....
Yo no pude evitar reírme y recordar a mi hermano. Tendría la misma edad que su hermano pequeño. Alguien interrumpió mis pensamientos. Era su hermana, Bianca. Es mas mayor que Sarah, tiene unos 15 años.
-Kira, tranquila, mi hermano te protegerá. Y no te preocupes por tu familia, yo sé cazar. No les faltará comida.
No pude evitar abrazar a Bianca.
-Muchas gracias.
El hermano más pequeño de Blake me tiró del vestido, y habló a Blake con esa voz de niño de tres años...
- Aemá, zi teace pupa en la mano, Kira te lo cura...
No pude evitar reírme otra vez, y darle un beso al pequeño Kyle.
Vinieron unos agentes de la paz, debíamos partir.
Nos dimos un último abrazo todos, y miré a Bianca. Ella asintió con la cabeza. Podía ir tranquila.
Nos subieron en un tren, y al entrar, me quedé sorprendida. Lujos y más lujos. No sé para qué nos colman de tantas superficialidades, si vamos a morir de la peor manera, en la arena.
Blake me cogió la mano, y pasamos a la sala principal. Esa sala era como dos casas mías juntas. Dentro estaba la chica verde de la cosecha, y un hombre que apestaba a alcohol. Su nombre era Haymitch.
Empezó a hablar la chica verde. Se llamaba Erin.
- Bueno, bueno. Blake y Kira. Kira y Blake. ¡Qué guapos! Bueno... sabemos que a Kira le sienta genial el color granate, así que jugaremos con eso para la gala de la víspera de los juegos.
Qué bonito el gesto que hiciste por tu prima... Y qué bonita pareja hacéis. Lo podemos utilizar para conseguir patrocinadores. ¡Haymitch, di algo!
-Estoy borracho. No lo soporto. Me voy a mi habitación...
Haymitch se levantó tambaleándose, y no pude evitar sujetarle para que no cayera al suelo.
-Gracias Kira.
-No importa, pero no beba. Nos debe ayudar.
Asintió con la cabeza, y se marchó. Mi estómago rugió de hambre. En todo el dí no había comido nada.
-Comed algo. Mañana por la tarde estaremos en el capitolio.
Erin se fué, dejándonos a Blake y a mí solos. Me dirigí a una mesa en la que había una fuente humeante. Me acerqué y no lo creía.
-Blake, ¡es chocolate! No lo probaba desde antes de... la muerte de mi padre...
Blake me sirvió una taza, y me la ofreció. Él se puso otra, y nos sentamos en el sofá. Bebí un sorbo. Era reconfortante. Estuvimos un par de horas acariciándonos mutuamente. Me encanta que Blake me acaricie el pelo.
Me fuí a dormir a mi habitación. Cuando entré, me quedé maravillada. Era enorme. Tenía una selección de unos diez camisones, a cual mas sugerente. Escogí el más cómodo, de raso blanco, tirantes, que me tapaba por la mitad de los muslos más o menos. Me fuí a dormir y, debido al cansancio, cerré enseguida los ojos.
A mitad de la noche tuve una pesadilla horrorosa. Soñé que estaba en la arena, y que unos tributos a los que no les ponía cara me mataban,y descuartizaban. Era horroroso.
Me desperté dando un grito que no tenía fin, poniéndome a llorar desconsoladamente. A los pocos segundos, entró Blake sobresaltado.
-¡Estás bien!¡Qué pasa!
-He tenido una pesadilla horrorosa...(le decía llorando desconsoladamente)
-Tranquila, ya estoy aquí...
-Quédate. No me dejes ahora.
-Está bien.
Blake se metió en mi cama, y me acunó entre sus brazos, jugando con mi pelo.
-Me encanta tu pelo. No es rubio, pero refleja los rayos del sol. Y tus ojos son marrones, pero con el sol toman tonos verdes y dorados... Te quiero.
-Y yo a tí.
Siguió jugando con mi pelo, y me quedé dormida.
A la mañana siguiente, me desperté y ví que Blake ya no estaba. Me levanté, me aseé, y fuí a la sala principal a desayunar. Allí estaban todos: Haymitch, Erin, Blake y yo.
Me senté y desyunamos. Una vez que habíamos terminado, Haymitch nos preguntó sobre aquello que sabíamos hacer.
Blake podía lanzar mucho peso, era muy bueno con la lanza,con la maza... Todo lo que fuesen armas pesadas.
Cuando me preguntó a mí, le contesté que sabía utilizar el arco, los cuchillos, el hacha y la cerbatana.
Haymitch se quedó sorprendido, ya que según él, yo tengo apariencia de niña buena, y sorprendía que manejase tantas armas.
-No los voy a volver a ver...
-Claro que lo harás.
-Tengo mucho miedo, voy a morir.
-¡No vas a morir!¡Kira, te juro que saldrás viva de estos juegos!¡Te protegeré con mi vida si es necesario!
-No quiero separarme de tí...
-Tranquila... ahora no pienses en eso...
Él me abrazó fuertemente. Cuando Blake me abraza de esa forma, el tiempo se detiene para mí.
A los pocos minutos, mi madre y Sarah entraron en la sala.
-Sarah...
-Kira...
Sarah me abrazó y empezó a balbucear.
-Sarah, volveré y podremos estar juntas.
-No tendrías que haberte ofrecido voluntaria...
- Se usar el arco, se curar, se usar plantas medicinales... Volveré.
A continuación, me abrazó mi madre.
- Kira, lucha. Lucha lo máximo que puedas. No te dejes morir. Se que eres fuerte y valiente...
- Lo haré mamá.
Estábamos dándonos un último abrazo, y entró toda la familia de Blake. Su padre, su madre, y sus cinco hermanos.
-Blake...
-Blake...
Todos se agarraron de su pierna.
-Blake, eres valiente.
-Lanzas sacos de veinte kilos.
- Aplastarás a todos....
Yo no pude evitar reírme y recordar a mi hermano. Tendría la misma edad que su hermano pequeño. Alguien interrumpió mis pensamientos. Era su hermana, Bianca. Es mas mayor que Sarah, tiene unos 15 años.
-Kira, tranquila, mi hermano te protegerá. Y no te preocupes por tu familia, yo sé cazar. No les faltará comida.
No pude evitar abrazar a Bianca.
-Muchas gracias.
El hermano más pequeño de Blake me tiró del vestido, y habló a Blake con esa voz de niño de tres años...
- Aemá, zi teace pupa en la mano, Kira te lo cura...
No pude evitar reírme otra vez, y darle un beso al pequeño Kyle.
Vinieron unos agentes de la paz, debíamos partir.
Nos dimos un último abrazo todos, y miré a Bianca. Ella asintió con la cabeza. Podía ir tranquila.
Nos subieron en un tren, y al entrar, me quedé sorprendida. Lujos y más lujos. No sé para qué nos colman de tantas superficialidades, si vamos a morir de la peor manera, en la arena.
Blake me cogió la mano, y pasamos a la sala principal. Esa sala era como dos casas mías juntas. Dentro estaba la chica verde de la cosecha, y un hombre que apestaba a alcohol. Su nombre era Haymitch.
Empezó a hablar la chica verde. Se llamaba Erin.
- Bueno, bueno. Blake y Kira. Kira y Blake. ¡Qué guapos! Bueno... sabemos que a Kira le sienta genial el color granate, así que jugaremos con eso para la gala de la víspera de los juegos.
Qué bonito el gesto que hiciste por tu prima... Y qué bonita pareja hacéis. Lo podemos utilizar para conseguir patrocinadores. ¡Haymitch, di algo!
-Estoy borracho. No lo soporto. Me voy a mi habitación...
Haymitch se levantó tambaleándose, y no pude evitar sujetarle para que no cayera al suelo.
-Gracias Kira.
-No importa, pero no beba. Nos debe ayudar.
Asintió con la cabeza, y se marchó. Mi estómago rugió de hambre. En todo el dí no había comido nada.
-Comed algo. Mañana por la tarde estaremos en el capitolio.
Erin se fué, dejándonos a Blake y a mí solos. Me dirigí a una mesa en la que había una fuente humeante. Me acerqué y no lo creía.
-Blake, ¡es chocolate! No lo probaba desde antes de... la muerte de mi padre...
Blake me sirvió una taza, y me la ofreció. Él se puso otra, y nos sentamos en el sofá. Bebí un sorbo. Era reconfortante. Estuvimos un par de horas acariciándonos mutuamente. Me encanta que Blake me acaricie el pelo.
Me fuí a dormir a mi habitación. Cuando entré, me quedé maravillada. Era enorme. Tenía una selección de unos diez camisones, a cual mas sugerente. Escogí el más cómodo, de raso blanco, tirantes, que me tapaba por la mitad de los muslos más o menos. Me fuí a dormir y, debido al cansancio, cerré enseguida los ojos.
A mitad de la noche tuve una pesadilla horrorosa. Soñé que estaba en la arena, y que unos tributos a los que no les ponía cara me mataban,y descuartizaban. Era horroroso.
Me desperté dando un grito que no tenía fin, poniéndome a llorar desconsoladamente. A los pocos segundos, entró Blake sobresaltado.
-¡Estás bien!¡Qué pasa!
-He tenido una pesadilla horrorosa...(le decía llorando desconsoladamente)
-Tranquila, ya estoy aquí...
-Quédate. No me dejes ahora.
-Está bien.
Blake se metió en mi cama, y me acunó entre sus brazos, jugando con mi pelo.
-Me encanta tu pelo. No es rubio, pero refleja los rayos del sol. Y tus ojos son marrones, pero con el sol toman tonos verdes y dorados... Te quiero.
-Y yo a tí.
Siguió jugando con mi pelo, y me quedé dormida.
A la mañana siguiente, me desperté y ví que Blake ya no estaba. Me levanté, me aseé, y fuí a la sala principal a desayunar. Allí estaban todos: Haymitch, Erin, Blake y yo.
Me senté y desyunamos. Una vez que habíamos terminado, Haymitch nos preguntó sobre aquello que sabíamos hacer.
Blake podía lanzar mucho peso, era muy bueno con la lanza,con la maza... Todo lo que fuesen armas pesadas.
Cuando me preguntó a mí, le contesté que sabía utilizar el arco, los cuchillos, el hacha y la cerbatana.
Haymitch se quedó sorprendido, ya que según él, yo tengo apariencia de niña buena, y sorprendía que manejase tantas armas.
Capítulo 2: La cosecha.
Hoy me he levantado muy pronto. Me he aseado, me he recogido el pelo, me he vestido, y salgo a cazar. Si hoy me eligen como tributo, dado el gran número de papeletas que van a entrar mías en la urna, quiero que mi familia tenga con que pasar unos días.
He cazado dos liebres y, cuando me disponía a cazar una ardilla, se mueve algo detrás mía. Le apunto, es Blake.
- ¡Eh, eh... que no te voy a hacer nada!
Suelto el arco y corro a darle un beso. No quiero que nadie se de cuenta, pero tengo miedo. Tengo miedo de que me seleccionen, y de que muera y no le vuelva a ver. Y si muero...¿qué será de mi familia? Los nervios me ganan, le abrazo, y empiezo a llorar.
-Pero...¿que te pasa?
-Tengo miedo... tengo miedo de morir...de que mi familia se quede sola...tengo miedo de perderte...
-No va a pasar eso... No te van a coger. Tranquilízate.
Me abrazó fuertemente contra su pecho, y empezó a acariciarme el pelo.
-Kira, tranquila. No te va a pasar nada. Vas a volver con tu familia, y siempre vamos a estas juntos.
Blake me ayudó a cazar, para aprovechar más el tiempo. Cazamos otras dos liebres y seis ardillas.
Al terminar,nos tumbamos a observar como salía el sol, y me acompaño hasta casa.
Le dí un gran beso, y me despedí de él.
- Nos vemos en la cosecha.
-Nos vemos. Te quiero.
- Y yo a tí.
Cuando entré a casa, Sarah estaba preocupada.
-¿Donde estabas?
-Cazando...¡mira...!
Le enseñé la caza y se le iluminaron los ojos.
- Para que tengamos provisiones unos cuantos dias.
-Prima...
-Dime...
-Tengo miedo de ser el próximo tributo...
-Sarah, sólo tienes una papeleta entre miles. No te va a tocar a tí... No voy a dejar que ocurra...
Ayudé a que se bañara, peiné su rizado pelo, y la vestí. Vestía una blusa rosa, y una falda blanca. Yo me bañé, me solté el pelo, y me puse mi vestido granate. Me encantaba este vestido.
Salimos mi madre, Sarah y yo hacia el edificio de justicia, que era donde se celebraba la cosecha. Nos inscribieron, y nos separaron por sexo y edad.
-Sarah, tranquila, no te va a tocar.-
-Suerte...
Le dí un beso, y marché hacia mi grupo. De lejos vi a Blake. Me dijo con sus labios: Estás preciosa.
Estábamos muy nerviosas, y nos dimos la mano. Comenzó la selección.
La chica encargada de hacerlo era una estrafalaria chica del Capitolio. Iba toda de color verde: pelo, piel, ropa...
- Las damas primero...
Me dio un vuelco el corazón.
-Colinwood, Sarah.
Algo se rompió dentro de mí. Sarah, mi Sarah... Me giré, vi como ella lloraba y se dirigía a la peana. Pero no lo iba a permitir...
Me puse a gritar como loca en medio de ese silencio.
-¡Noooooooooooooo!¡Parad!¡He dicho que paréis!¡Me ofrezco como voluntaria!¡Soltadla!¡Que la soltéis he dicho!
-Los agentes de la paz la soltaron, y me cogieron a mí.
Sarah se puso a gritar, lloraba, y se agarraba de mi pierna.
-¡Kira!¡No te vayas Kira!
-No me va a pasar nada Sarah, tranquilízate. Voy a volver. Busca a mamá.
En ese preciso momento vino mi madre, llorando:
-Hija...
-Mamá, no te preocupes, todo irá bien...Cuida de Sarah...
-Lo haré. Lucha por estar viva.
-Lo haré. Volveré...
Los agentes de la paz me llevaron a la peana, y me puse a observar a todo el mundo que estaba delante mía. Seguro que no los volvía a ver. No pude evitar que una lágrima escapase de mis ojos. A lo lejos ví a Blake. Estaba llorando desconsoladamente en los hombros de un amigo suyo. De repente, la encargada del capitolio se dirigió a mí con un micrófono y se puso a preguntarme cosas. Me temblaba la voz.
-Hola guapa, ¿como te llamas?
-Kira...
-Muy bien Kira...Esa niña era tu hermana...
-No...es mi prima...
-Perfecto, perfecto... A continuación, los chicos.
Me quedé mirando fijamente a Blake. Sus ojos se clavaron en los míos, y me dijo te quiero.
La estrafalaria chica sacó una papeleta de la urna de los chicos.
-Basset, Blake.
El corazón se me terminó de hacer jirones. Blake, mi Blake... El no...
Se dirigía con paso decidido hacia la peana, sin ayuda de los agentes. Se paró delante mía, me cogió las manos, y me besó. Me puse a llorar.
-Hasta el final(me dijo)
-Hasta el final.
He cazado dos liebres y, cuando me disponía a cazar una ardilla, se mueve algo detrás mía. Le apunto, es Blake.
- ¡Eh, eh... que no te voy a hacer nada!
Suelto el arco y corro a darle un beso. No quiero que nadie se de cuenta, pero tengo miedo. Tengo miedo de que me seleccionen, y de que muera y no le vuelva a ver. Y si muero...¿qué será de mi familia? Los nervios me ganan, le abrazo, y empiezo a llorar.
-Pero...¿que te pasa?
-Tengo miedo... tengo miedo de morir...de que mi familia se quede sola...tengo miedo de perderte...
-No va a pasar eso... No te van a coger. Tranquilízate.
Me abrazó fuertemente contra su pecho, y empezó a acariciarme el pelo.
-Kira, tranquila. No te va a pasar nada. Vas a volver con tu familia, y siempre vamos a estas juntos.
Blake me ayudó a cazar, para aprovechar más el tiempo. Cazamos otras dos liebres y seis ardillas.
Al terminar,nos tumbamos a observar como salía el sol, y me acompaño hasta casa.
Le dí un gran beso, y me despedí de él.
- Nos vemos en la cosecha.
-Nos vemos. Te quiero.
- Y yo a tí.
Cuando entré a casa, Sarah estaba preocupada.
-¿Donde estabas?
-Cazando...¡mira...!
Le enseñé la caza y se le iluminaron los ojos.
- Para que tengamos provisiones unos cuantos dias.
-Prima...
-Dime...
-Tengo miedo de ser el próximo tributo...
-Sarah, sólo tienes una papeleta entre miles. No te va a tocar a tí... No voy a dejar que ocurra...
Ayudé a que se bañara, peiné su rizado pelo, y la vestí. Vestía una blusa rosa, y una falda blanca. Yo me bañé, me solté el pelo, y me puse mi vestido granate. Me encantaba este vestido.
Salimos mi madre, Sarah y yo hacia el edificio de justicia, que era donde se celebraba la cosecha. Nos inscribieron, y nos separaron por sexo y edad.
-Sarah, tranquila, no te va a tocar.-
-Suerte...
Le dí un beso, y marché hacia mi grupo. De lejos vi a Blake. Me dijo con sus labios: Estás preciosa.
Estábamos muy nerviosas, y nos dimos la mano. Comenzó la selección.
La chica encargada de hacerlo era una estrafalaria chica del Capitolio. Iba toda de color verde: pelo, piel, ropa...
- Las damas primero...
Me dio un vuelco el corazón.
-Colinwood, Sarah.
Algo se rompió dentro de mí. Sarah, mi Sarah... Me giré, vi como ella lloraba y se dirigía a la peana. Pero no lo iba a permitir...
Me puse a gritar como loca en medio de ese silencio.
-¡Noooooooooooooo!¡Parad!¡He dicho que paréis!¡Me ofrezco como voluntaria!¡Soltadla!¡Que la soltéis he dicho!
-Los agentes de la paz la soltaron, y me cogieron a mí.
Sarah se puso a gritar, lloraba, y se agarraba de mi pierna.
-¡Kira!¡No te vayas Kira!
-No me va a pasar nada Sarah, tranquilízate. Voy a volver. Busca a mamá.
En ese preciso momento vino mi madre, llorando:
-Hija...
-Mamá, no te preocupes, todo irá bien...Cuida de Sarah...
-Lo haré. Lucha por estar viva.
-Lo haré. Volveré...
Los agentes de la paz me llevaron a la peana, y me puse a observar a todo el mundo que estaba delante mía. Seguro que no los volvía a ver. No pude evitar que una lágrima escapase de mis ojos. A lo lejos ví a Blake. Estaba llorando desconsoladamente en los hombros de un amigo suyo. De repente, la encargada del capitolio se dirigió a mí con un micrófono y se puso a preguntarme cosas. Me temblaba la voz.
-Hola guapa, ¿como te llamas?
-Kira...
-Muy bien Kira...Esa niña era tu hermana...
-No...es mi prima...
-Perfecto, perfecto... A continuación, los chicos.
Me quedé mirando fijamente a Blake. Sus ojos se clavaron en los míos, y me dijo te quiero.
La estrafalaria chica sacó una papeleta de la urna de los chicos.
-Basset, Blake.
El corazón se me terminó de hacer jirones. Blake, mi Blake... El no...
Se dirigía con paso decidido hacia la peana, sin ayuda de los agentes. Se paró delante mía, me cogió las manos, y me besó. Me puse a llorar.
-Hasta el final(me dijo)
-Hasta el final.
Capítulo 1: Blake.
Me vino a llamar la panadera muy preocupada. Su hijo Blake se había quemado toda la mano con un horno, y la herida no tenía buena pinta.
Conocía a Blake de vista en el colegio. Era un chico moreno, bastante guapo, muy simpático, hablaba con todo el mundo. Pero como separaban a los chicos y a las chicas, solo le saludé un par de veces.
Cogí rápidamente unas vendas y una pomada hecha con plantas para las quemaduras, y me fuí con Hope a la panadería.
Hacía mucho frío, ya que estábamos en pleno invierno, pero el único abrigo que tenía se lo dí a mi prima Sarah porque el suyo le quedaba muy pequeño, así que cogí la antigua chaqueta de piel de mi padre, marrón oscura. Al contraste con mi piel blanca quedaba muy bien.
Al llegar a la panadería, me embriagó el olor a pan recién hecho. Hope me llevó hacia la sala de los hornos, y ví a Blake, y a su padre. El padre le estaba gritando, y francamente, me asusté.
Blake estaba sujetándose la mano, envuelta con un paño de agua fría.
-¡Inútil!¡No sabes hacer nada!
- Ya ha llegado Kira...
Hope me invitó a sentarme al lado de Blake, y con mucho cuidado, le retiré el paño húmedo para examinarle la mano. Al verla, no pude evitar sobresaltarme.
-Está muy quemado. Esto una pomada del capitolio lo solucionaría en poco tiempo, pero con nuestros medios...Le quedarán cicatrices...
Le aplique la pomada, y Blake me acompañó fuera. Estuvimos hablando un buen rato de como nos iba... Mientras que hablaba con él, se me fueron los ojos a una pequeña tarta. Hoy era el cumpleaños de Sarah y no tenía dinero para comprársela. Además, era tarta de queso. La favorita de mi padre. Al recordar todo eso, no pude evitar ponerme a llorar, y Blake lo notó.
- Pero que te pasa...
Le conté todo lo que me pasaba, el accidente de la mina...Y él, aparte de pagarme las curas, me regaló la tarta...
- Para que no vuelva a verte llorar...
Y así fuimos haciéndonos amigos. Yo iba a curarle, y charlábamos... Podía lanzar un saco de veinte kilos de harina veinticinco metros. Íbamos a cazar.
Hasta que, un día en el bosque, me pidió que saliéramos juntos. Me sonrojé y no lo pude negar, me gustaba. Así que acepté y, hasta hoy, soy un poco más feliz.
Conocía a Blake de vista en el colegio. Era un chico moreno, bastante guapo, muy simpático, hablaba con todo el mundo. Pero como separaban a los chicos y a las chicas, solo le saludé un par de veces.
Cogí rápidamente unas vendas y una pomada hecha con plantas para las quemaduras, y me fuí con Hope a la panadería.
Hacía mucho frío, ya que estábamos en pleno invierno, pero el único abrigo que tenía se lo dí a mi prima Sarah porque el suyo le quedaba muy pequeño, así que cogí la antigua chaqueta de piel de mi padre, marrón oscura. Al contraste con mi piel blanca quedaba muy bien.
Al llegar a la panadería, me embriagó el olor a pan recién hecho. Hope me llevó hacia la sala de los hornos, y ví a Blake, y a su padre. El padre le estaba gritando, y francamente, me asusté.
Blake estaba sujetándose la mano, envuelta con un paño de agua fría.
-¡Inútil!¡No sabes hacer nada!
- Ya ha llegado Kira...
Hope me invitó a sentarme al lado de Blake, y con mucho cuidado, le retiré el paño húmedo para examinarle la mano. Al verla, no pude evitar sobresaltarme.
-Está muy quemado. Esto una pomada del capitolio lo solucionaría en poco tiempo, pero con nuestros medios...Le quedarán cicatrices...
Le aplique la pomada, y Blake me acompañó fuera. Estuvimos hablando un buen rato de como nos iba... Mientras que hablaba con él, se me fueron los ojos a una pequeña tarta. Hoy era el cumpleaños de Sarah y no tenía dinero para comprársela. Además, era tarta de queso. La favorita de mi padre. Al recordar todo eso, no pude evitar ponerme a llorar, y Blake lo notó.
- Pero que te pasa...
Le conté todo lo que me pasaba, el accidente de la mina...Y él, aparte de pagarme las curas, me regaló la tarta...
- Para que no vuelva a verte llorar...
Y así fuimos haciéndonos amigos. Yo iba a curarle, y charlábamos... Podía lanzar un saco de veinte kilos de harina veinticinco metros. Íbamos a cazar.
Hasta que, un día en el bosque, me pidió que saliéramos juntos. Me sonrojé y no lo pude negar, me gustaba. Así que acepté y, hasta hoy, soy un poco más feliz.
Introducción
Ahora las cosas están más calmadas, aunque apenas hace seis meses deseaba morirme. Tengo a mi madre, a mi prima Sarah, a Blake...
Estoy en mi hogar, a salvo, sin rastrevíspulas, mutos ni otros tributos que quieran matarme.
A veces sueno que un tributo, o un muto vienen a atacarme. Primero matan a toda mi familia, y por último a mí. Me despierto , y grito. La primera que viene es Sarah, mi prima.
Es la niña más sincera y sensible que he conocido en mi vida. Es como la hermana que nunca tuve, tan frágil... Por eso no dudé ni un segundo en arriesgar mi vida por ella en la cosecha. Lo haría mil veces.
Al rato viene Blake, ya que mis gritos de terror se escuchan prácticamente por toda la aldea de los vencedores. Blake y yo estamos juntos, pero mi madre no considera correcto que convivamos en la misma casa, ya que solo tengo 18 años...
Pero yo antes tenía a mi hermano, a mi tío, a mi padre...
Vivimos en el distrito 12, distrito de los mineros de Panem, el distrito mas pobre de los 12 existentes.
Mi tio Dan y mi padre eran mineros. Se desvivían para que no pasaramos hambre, y ni aún así lo conseguían.
Ante todo, mi padre quería que fuese una chica culta, y me llevaba de paseo al bosque, me hablaba sobre plantas medicinales, sobre animales, bayas... También me enseño a curar, así que me convertí yo, Kira, en sanadora, con 15 años.
Pero un dia, por la mañana, nos llamaron con mucha urgencia, había ocurrido un accidente en la mina. Todos habian sido aplastados, y no pude hacer nada por mi padre y por mi tío, teniéndonos que hacer cargo de mi prima Sarah, de diez años. Al poco tiempo, mi hermano menor murió de unas fuertes fiebres, y Sarah fué mi único apoyo.
Me tuve que hacer cargo de nosotras tres, haciendo curas a domicilio y cazando ardillas en el bosque.
Así fué como un año después conocí a Blake.
Estoy en mi hogar, a salvo, sin rastrevíspulas, mutos ni otros tributos que quieran matarme.
A veces sueno que un tributo, o un muto vienen a atacarme. Primero matan a toda mi familia, y por último a mí. Me despierto , y grito. La primera que viene es Sarah, mi prima.
Es la niña más sincera y sensible que he conocido en mi vida. Es como la hermana que nunca tuve, tan frágil... Por eso no dudé ni un segundo en arriesgar mi vida por ella en la cosecha. Lo haría mil veces.
Al rato viene Blake, ya que mis gritos de terror se escuchan prácticamente por toda la aldea de los vencedores. Blake y yo estamos juntos, pero mi madre no considera correcto que convivamos en la misma casa, ya que solo tengo 18 años...
Pero yo antes tenía a mi hermano, a mi tío, a mi padre...
Vivimos en el distrito 12, distrito de los mineros de Panem, el distrito mas pobre de los 12 existentes.
Mi tio Dan y mi padre eran mineros. Se desvivían para que no pasaramos hambre, y ni aún así lo conseguían.
Ante todo, mi padre quería que fuese una chica culta, y me llevaba de paseo al bosque, me hablaba sobre plantas medicinales, sobre animales, bayas... También me enseño a curar, así que me convertí yo, Kira, en sanadora, con 15 años.
Pero un dia, por la mañana, nos llamaron con mucha urgencia, había ocurrido un accidente en la mina. Todos habian sido aplastados, y no pude hacer nada por mi padre y por mi tío, teniéndonos que hacer cargo de mi prima Sarah, de diez años. Al poco tiempo, mi hermano menor murió de unas fuertes fiebres, y Sarah fué mi único apoyo.
Me tuve que hacer cargo de nosotras tres, haciendo curas a domicilio y cazando ardillas en el bosque.
Así fué como un año después conocí a Blake.
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